Conoce las estaciones y sus valles….desde el aire

Conoce las estaciones y sus valles….desde el aire

Conoce las estaciones y sus valles….desde el aire

¿Quieres ver las estaciones de esquí desde el cielo? Si aún no lo has hecho, te animamos a probar el parapente para disfrutar de las mejores imágenes aéreas que puedas imaginar, a vista de pájaro. ¿Te gustaría ver el Aneto desde el aire? ¿y ver los ibones del valle de Tena desde arriba? Si quieres conocer el impresionante paisaje pirenaico desde una perspectiva diferente, ¡no lo dudes!

Imagina despegar en parapente de la cara sur del Gallinero, en Cerler, a 2.300 metros de altura, remontar el vuelo hasta alcanzar los 2.700 o, incluso, superar los 3.000, para poder disfrutar de unas espectaculares vistas de Cerler y Benasque, y, cómo no, del más alto de los picos pirenaicos, el Aneto (3.404 m) y el resto de tresmiles de la zona, para terminar aterrizando suavemente en Castejón de Sos. Puedes hacerlo con los expertos instructores de vuelo de 2.300 Parapente (la empresa toma el nombre de la altitud del despegue). Sólo tienes que dejarte llevar. “Es alucinante ver esto, es uno de los diez mejores lugares del mundo para volar, las vistas son impresionantes, el Aneto, el Turbón, Monte Perdido… y, aunque mucha gente cree que esto es muy adrenalínico, es una actividad tranquila, y superplacentera, vas cómodamente sentado, como en el sofá de tu casa”, explica el responsable de la empresa, Fernando del Río, un argentino que llegó al valle de Benasque atraído por esta actividad, y que lleva ya 15 años trabajando en el servicio de atención al cliente de la estación de Cerler.

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Un selfie de lo más divertido. Foto: Parapente 2.300

Fernando asegura que el valle de Benasque reúne las condiciones ideales para volar: “Se dan un montón de condiciones, no solo la belleza del paisaje y la profusión de tresmiles, también los amplios espacios en suave pendiente para el despegue y el aterrizaje, las condiciones meteorológicas, el viento adecuado… que permiten volar casi todos los días del verano, desde junio hasta finales de septiembre, y durante todo el día”. ¿Y en invierno? También se puede probar esta actividad, aunque el despegue se suele hacer desde El rincón del Cielo, en la estación de Cerler, ya que el acceso a la cara sur del Gallinero es muy complicado cuando hay nieve.

El vuelo dura entre 35 y 30 minutos y cuesta 80 euros (más 20 si quieres que te trasladen hasta el punto de despegue). Debes ir equipado con botas de montaña –mejor que zapatillas deportivas, para asegurarte que tus tobillos están bien protegidos al aterrizar- y muchas ganas de divertirte, del resto se ocupa el piloto del parapente, que te irá explicando todo lo que quieras saber sobre los picos, valles, pueblos, ibones… que vayáis sobrevolando. ¡Buen vuelo!

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Castejón de Sos, desde las alturas. Foto: Parapente 2.300

Si estás en el valle de Tena o piensas ir allí este verano puedes hacer un vuelo en parapente biplaza   –guiado por un instructor de vuelo de la empresa Tena Park  -, con salida desde la zona donde te deja la telecabina de Panticosa y disfrutar del espectacular paisaje, con todo el entorno de Formigal-Panticosa a tus pies.

Podrás disfrutar desde arriba de una vista de Panticosa como no lo has visto nunca, pero también de Formigal, Sallent, El Pueyo de Jaca, Sandiniés, el paso fronterizo de Portalet,verdes praderas, ibones cristalinos, que te parecerán pequeños desde arriba, y grandes picos como Anayet o el Midi d’Osseau, ya en territorio francés, que verás desde una perspectiva única. Disfruta de las vistas y relájate ¡No te arrepentirás! El precio del vuelo es de 95 euros, e incluye la subida en la telecabina para llegar a la zona de despegue.

Sin embargo, a veces no es necesario despegarse mucho del suelo para obtener una perspectiva diferente de los paisajes y los pueblos pirenaicos. Lo demuestran las fotografías esféricas (360º) que hace Woow 360! Huesca, que te permiten hacer una visita virtual de distintos lugares, desde el pueblo de Tramacastilla de Tena hasta lugares naturales como el ibón de Sabocos o la Punta de la Bandera, en los alrededores de Panticosa. Y por supuesto, lugares tan emblemáticos de Aramón Cerler como es el Pico de Gallinero. ¡Una buena forma de conocer estos lugares desde cualquier perspectiva imaginable sin moverte del sofá!

 

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