mayo 21, 2015

Descubre los ibones de Anayet y Espelunciecha, en Formigal

Ahora que la nieve ha descubierto ya amplias zonas del valle de Tena es un buen momento para hacer excursiones

Ahora que la nieve ha descubierto ya amplias zonas del valle de Tena es un buen momento para hacer excursiones a los ibones, esos lagos de alta montaña de origen glaciar, que en invierno permanecen helados y ahora empiezan a mostrar su mejor cara.
En Formigal podemos hacer dos excursiones sencillas, a los ibones de Anayet y al de Espelunciecha. Si todavía no los conoces, te animamos a descubrirlos esta primavera o a lo largo del verano, cuando incluso podrás darte un baño –aunque el agua está siempre fría-. Te sorprenderá el cambio de la estación. Realmente parece un lugar distinto al que conoces completamente cubierto de nieve. Y si vas en pleno verano, cuando todo está completamente verde, volverá a parecerte un lugar nuevo.

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Los ibones de Anayet, en verano

Son rutas sin apenas dificultad, aptas para niños y mayores, que permiten disfrutar en familia o con amigos de un gran día en la montaña, disfrutando de espectaculares vistas –del propio pico Anayet o del Midi D’Ossau, ya en Francia- además del colorido de las flores silvestres –siemprevivas, orquídeas…- y los animales que puedes encontrar a tu paso. No te sorprendas si te encuentras una marmota que despierta de su letargo o una manada de caballos junto a los ibones. Y, si te fijas, bien, tal vez puedas ver algún tritón pirenaico entre las piedras que rodean el ibón.
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Ibón de Anayet con el pico Midi al fondo. Foto: Javier SC

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En tu excursión a los ibones, quizá debes compartir espacio con estos preciosos caballos. Foto: Javier SC

Nosotros os planteamos visitar los ibones de Espelunciecha y Anayet en el mismo día. Para ello, la excursión parte del parking de Portalet –el último de Formigal antes de llegar a Francia-. Una vez que dejamos el coche comenzamos a andar hacia el fondo del barranco, siempre por la zona más baja, por el camino marcado por las propias pistas de esquí y teniendo siempre a la derecha, como guía, el telesilla de Espelunciecha.
No hay pérdida posible, el ibón de Espelunciecha surgirá ante tus ojos al pie de una zona de piedras, muy visibles desde la distancia. El recorrido hasta allí es de unos tres kilómetros y tendrás que salvar apenas doscientos metros de desnivel (desde los 1.750 m del parking hasta llegar a los 1.941 m del ibón), en suave subida al inicio y algo más pronunciada en el tramo final.
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Las aguas del ibón de Espelunciecha son completamente transparentes. Foto: AVT

Una vez allí, no dejes de rodear el ibón. Cada ángulo ofrece un punto de vista diferente del propio ibón y de los picos que lo rodean.
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Las aguas de Espelunciecha son completamente cristalinas. Foto: Pirineos 3.000

Desde allí puedes regresar al punto de partida por el mismo camino –un total de 6 kilómetros de ruta entre la ida y la vuelta que se pueden hacer en dos horas o un poco más si te entretienes haciendo paradas-, o también puedes continuar ascendiendo para llegar hasta los ibones de Anayet. La ruta es algo más exigente que la de Espelunciecha, tendrás que salvar un desnivel de unos 400 metros, en dirección al collado de Canal Roya. En poco más de una hora estarás arriba, y rodeado de unas vistas impresionantes.
Al llegar a los límites de Formigal, la ruta hacia el ibón enlaza con el GR 11 y deja la pista para continuar por una senda, con un primer tramo de fuerte ascenso, que luego se suaviza. La senda discurre paralela al barranco, que cruza en varias ocasiones hasta que, al final, deja el cauce a la izquierda. Después, hay otro tramo de fuerte subida hasta que llegas a una zona llana en la que empezarás a ver los primeros ibones.Disfruta de los ibones de Anayet, de la paz del lugar, de la naturaleza en estado puro. Rodea los ibones, disfruta de cada ángulo, de las vistas del pico Anayet (2.545 m) desde allí, y del siempre espectacular Midi (2.884 m), antes de emprender la ruta de vuelta por el mismo camino.
Por si alguien decidiera subir al pico Anayet, debéis saber que se trata de una ascensión un poco más complicada (aquí ya no podemos caracterizarlo como «excursión con niños», pero con un poco de experiencia no encontraréis ningún problema. Sólo una advertencia: nos informan de que la cadena instalada para el paso más aéreo estaría rota en estos momentos. ¡Mucho cuidado!   
Y si prefieres ver los ibones de Anayet si pasar por Espelunciecha, tienes un camino más fácil y sencillo. El recorrido empieza en el llamado «Corral de las mulas», y desde ahí deberás andar hasta la silla de Anayet de la estación de Aramón Formigal. Una vez en ella, verás a tu derecha un barranco. Sólo tienes que seguirlo (que torcerá a la derecha) y llegarás a los ibones.
¡No te dejarán indiferente!