Joserra Lebrón, subcampeón del mundo de mushing: «La aventura está dentro, hay que saber encontrarla»

Joserra Lebrón, subcampeón del mundo de mushing:  «La aventura está dentro, hay que saber encontrarla»

Joserra Lebrón, subcampeón del mundo de mushing: «La aventura está dentro, hay que saber encontrarla»

Acaba de conseguir el segundo puesto en el Campeonato del Mundo de mushing (trineos tirados por perros), en la categoría de skijoring. Joserra Lebrón, subcampeón por segundo año consecutivo, ha sido además campeón de España. Es un gran amante del Pirineo, vive por y para sus perros, con los que recorre incansablemente los valles pirenaicos. Tiene 38 años, es bombero y guía de montaña. Vive a las afueras de Canfranc, y publica sus experiencias como musher en su propio blog.

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Vamos a recorrer el Pirineo con las recomendaciones de Joserra Lebrón. Si quieres hacer una ruta pirenaica, con o sin perros, puedes encontrar “miles de lugares donde perderte y encontrar la soledad y tranquilidad que de vez en cuando todos necesitamos”, dice el musher, que asegura que no hace falta irse a lugares remotos para hacer una travesía de varios días, y adaptar la ruta a nuestro nivel de exigencia: “Desde la Transpirenaica (GR11) a la Senda de Camille, pasando por recorridos circulares preciosos en cada valle del Pirineo. La aventura la llevamos dentro, sólo hay que saber encontrarla”.

Si hablamos de pueblos con encanto especial, Lebrón asegura que cada uno “tiene su encanto, su misterio y su historia” y cita algunos del valle de Roncal, en Navarra, como Ochagavía o las ruinas de la Fábrica de Armas de Orbaizeta, que “un día de niebla son espectaculares”, además de Ansó y Echo, ya en Aragón, “con sus construcciones fieles a la tradición” o la “omnipresente estación de Canfranc y su halo de misterio e historia”.

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Si se trata de dar un tranquilo paseo, el musher recomienda ir a la Selva de Oza: “Es olvidarte de que el resto del mundo existe, en cualquier época del año los colores y la luz de sus rincones nos transportan a mundos casi de cuento”; pero también le gusta pasear por los bosques que rodean Canfranc, o ir andando desde Benasque hasta Cerler, que califica de paseos sencillos e idílicos.

En cuanto a los picos con las mejores vistas, Lebrón destaca el Aneto, además del Midi D’Ossau, el Aspe o Collarada, con “panorámicas grandiosas de ambas vertientes”. Y si se trata de ríos e ibones, señala “la cabecera del Aragón Subordán, con sus dos colores los días de tormenta y los ibones de Perramó en el valle de Estós, en Benasque, que tienen un encanto especial”. Y recomienda los miradores del final del Carretón de Ip (partiendo de Canfranc y el arranque del túnel de Somport) y el mirador del Rey en Ordesa.

Cualquier cima del Pirineo es un buen balcón panorámico inigualable para tomar fotos, aunque, como dice Lebrón, “no siempre desde los montes más altos se toman las mejores fotos”. Él recomienda subir a la cima de La Raca, en Astún, desde donde hay “una increíble panorámica de Candanchú” o subir al pico Collarada para disfrutar de  otras panorámicas impresionantes. Y, sin subir muy alto, recomienda visitar cualquier hayedo, por sus “luces dignas de fotografiar”. Además, habla de su especial inclinación hacia los lugares abandonados: “Por alguna extraña razón, siempre he sentido predilección por los lugares abandonados. Hay días que se sienten escalofríos fotografiando según qué lugares olvidados”.

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Para alejarse completamente del mundanal ruido y las aglomeraciones, Joserra recomienda salirse de los ejes principales de los valles: “La Partacua, en el valle de Tena; y La Garcipollera, en el valle del Aragón, son ejemplos de sitios tranquilos en valles concurridos”. Son también zonas donde conocer la arquitectura pirenaica con calma, en lugares como la ermita de Iguácel, en La Garcipollera, o el puente de San Urbez, en el Cañón de Añisclo (Ordesa).

El valle de Benasque es su preferido para escalar, hacer vías ferratas, barrancos en verano y actividades de nieve en invierno, por su gran variedad de enclaves en una misma zona, “sin necesidad de hacer grandes desplazamientos”.

Para hacer una excursión con raquetas, recomienda ir hasta el mirador de Ordesa desde el pueblo de Nerín o recorrer el Bosque de las Hayas, junto al paso fronterizo de Somport. Si la ruta es a pie y en verano, aconseja ir desde la Besurta (en los Llanos del Hospital de Benasque) hasta el Forau de Aigualluts; o al valle de Izas o Canal Roya desde Canfranc. Y, para los ciclistas, aconseja recorrer el pueblo abandonado de Cenarbe, en la zona de La Garcipollera, partiendo de Villanúa; o visitar el valle de Acumuer, en el Alto Gállego.

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Vayas a donde vayas, disfruta de la aventura. Como dice el propio Joserra Lebrón, “la aventura la llevamos dentro, sólo hay que saber encontrarla”.

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