Tres rutas en coche por el entorno de las estaciones de esquí

Tres rutas en coche por el entorno de las estaciones de esquí

Tres rutas en coche por el entorno de las estaciones de esquí

Hay muchas rutas en coche que puedes hacer por el valle de Benasque, el de Tena y la sierra de Gúdar-Javalambre, pero hoy te vamos a proponer un solo un lugar cerca de cada una de las estaciones de Aramón. ¿Ya tienes listo tu coche? Pues arranca y pon rumbo a…

Liri (valle de Benasque)

Es un pequeño pueblo con un encanto especial, ubicado a 1.325 metros de altitud, al este del río Ésera y que ofrece fantásticas vistas del valle de Benasque. Para llegar a Liri desde Cerler hay que circular por la A-139, atravesar Benasque y, a la altura de Sahún, tomar el desvío hacia Liri. Son un total de 21 kilómetros que se recorren en unos 35 minutos.

Liri

En Liri podrás ver una serie de edificios muy singulares, desde la iglesia parroquial, de origen románico, hasta la casa Fuerte de La Plana, con un llamativo torreón defensivo.

El pueblo es muy pequeño, así que recorrerás pronto su casco urbano. Si, tras disfrutar de sus calles, te apetece hacer una excursión por los alrededores, puedes acercarte hasta la ermita de la Virgen del Puy,  del siglo XVII, un paseo de unos 25-30 minutos a pie, antes de volver a coger el coche para regresar a Cerler.

Balneario de Panticosa (Valle de Tena)

Es una ruta corta, de tan sólo 8 kilómetros desde la estación de Panticosa, que no deja indiferente a nadie. Se trata de una estrecha, sinuosa y empinada carretera de montaña que, tras muchas curvas desemboca en un espectacular circo entre montañas, a 1.636 metros de altura, rodeado de cumbres de más de 3.000 metros, como el Garmo Negro (3.051 m) o el pico de los Infiernos (3.082 m). El majestuoso edificio del Gran Hotel y el lago navegable -con barcas en verano, helado en invierno- dan al espacio un aspecto decimonónico, en el que aún se adivina el glamour de otra época. Pero no hay más que echar la vista al frente para descubrir otros edificios mucho más innovadores, como la gran fachada metálica, acristalada y curva que acoge las modernas instalaciones del actual balneario.

Balneario de Panticosa

Este privilegiado espacio, en el que brotan las aguas termales y mineromedicinales del Manantial de Tiberio, a 53º C, con una elevada concentración de azufre y grandes propiedades analgésicas, reumáticas y cutáneas, se ha reconvertido en un moderno resort de montaña, con más de 8.000 metros cuadrados dedicados al poder del agua termal, dos hoteles de cuatro estrellas –Hotel Continental y Gran Hotel-, además de bares y restaurantes, un lago en el que puedes remar, y un entorno que invita al relax, el senderismo y el deporte en la naturaleza.

Origen romano

El balneario tiene sus orígenes en la era romana, y a finales del siglo XIX se convirtió en una de las grandes villas balnearias de España. Por allí pasó el presidente de la II República Niceto Alcalá Zamora y el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, para recuperarse de una enfermedad pulmonar. El balneario ha cambiado mucho desde entonces: ahora tiene un circuito de piscinas cubiertas, cada una a distinta temperatura, y una al aire libre -con agua caliente, para disfrutar de ella incluso cuando todo está rodeado de nieve-, con sistemas de hidromasaje y tratamientos termales, además de un área específica para niños. ¿Quieres disfrutar de un circuito antiestrés y un relajante masaje antes de volver a Formigal-Panticosa?

Puertomingalvo (Teruel)

Este pequeño pueblo, de poco más de un centenar de habitantes, está ubicado en el noroeste de la comarca de Gúdar-Javalambre, a tan sólo 25 km de Valdelinares. Para llegar allí hay que circular primero por la A-1701 y después por la CV-175. Lo primero que verás al llegar al pueblo es el castillo, en lo alto de un promontorio y la gran seña de identidad del municipio.

Puertomingalvo

El pueblo, considerado uno de los más bonitos de España, fue declarado en 2009 Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural (BIC). El castillo es de origen árabe, fue construido en el siglo XIII y todavía conserva intacto un tramo de muralla. De hecho, es una de las fortificaciones mejor conservadas de todo el Maestrazgo turolense.

Desde el castillo -al que se puede entrar todos los días, a excepción de los lunes- se observa un magnífico panorama de toda la sierra de Gúdar-Javalambre. Pero hay mucho más que ver: el pueblo tiene muchas huellas del pasado romano y musulmán. Puedes perderte por sus estrechas callejuelas, visitar la Casa del Ayuntamiento, con una espectacular fachada del siglo XV, y visitar la iglesia barroca de la Asunción, que se usó como fortaleza en el siglo XVIII.

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