enero 12, 2026

Los vinos de Aragón en la nieve: un brindis entre montañas

Aragón es una de las grandes potencias agroalimentarias de España: territorio de vinos con historia, de frutas únicas, de carnes de referencia, de dulces tradicionales y de productos que no necesitan explicación porque se saborean.

Esta temporada, las estaciones de Aramón se convierten en un gran escaparate para los Alimentos de Aragón. Desde los espacios de restauración hasta la propia experiencia del esquiador, sus productos agroalimentarios estarán más presentes que nunca, mostrando la calidad, la autenticidad y el origen de una de las fuentes de sabor más auténticas del país.

Aragón es tierra de viñedos desde hace siglos, y sus vinos forman parte de la vida y de las mesas tanto en las ciudades como en las zonas de montaña. Vinos con Denominación de Origen como Cariñena, Somontano, Calatayud, Campo de Borja, Cava, Aylés y Urbezo o aquellos con Indicación Geográfica Protegida como Bajo Aragón, Valle del Cinca, Valdejalón, Ribera del Jiloca, Ribera del Gállego-Cinco Villas, se convierten en embajadores ideales para quienes disfrutan de la nieve y buscan sabores con identidad.

Una de las particularidades que hace únicos a los vinos aragoneses es la influencia del clima y del territorio:

  • Viñedos en altura, que aportan frescura y acidez natural.
  • Oscilaciones térmicas acusadas, que permiten maduraciones lentas, intensificando el aroma y el color.
  • El cierzo, un viento frío y seco que contribuye a mantener las viñas sanas.
  • La proximidad del Pirineo, que marca el carácter de los vinos con un clima más extremo.

Y, por supuesto, un rasgo menos conocido pero fascinante: Aragón se encuentra dentro de la DOP Cava desde su reconocimiento en 1986.

El clima continental de Aragón, con inviernos fríos, veranos secos y grandes oscilaciones térmicas, le aportan al cava características singulares. Estas condiciones ayudan a conservar acidez fresca y un perfil aromático equilibrado, dos elementos fundamentales para que las burbujas resulten finas y elegantes tras la crianza en botella. En conjunto, estas peculiaridades permiten hablar de un cava aragonés con personalidad propia que se abre paso en el mercado y conquista paladares tanto a nivel local como internacional, sumando valor a la oferta gastronómica de Aragón.

En las estaciones de Aragón, estos vinos se convierten en compañeros ideales tras una jornada de esquí: un brindis que une territorio, calidad y la experiencia de saborear la montaña desde dentro.