septiembre 11, 2015

¡Elige bien tus botas de esquiar!

Con la temporada de esquí a la vuelta de la esquina, es momento de ir pensando en tus botas de

Con la temporada de esquí a la vuelta de la esquina, es momento de ir pensando en tus botas de esquí. Si necesitas comprarte unas botas, o equipar a tus hijos pequeños, es esencial fijarte en algunos detalles que te facilitarán la decisión. ¿Qué botas necesitas? ¿es mejor que sean rígidas o flexibles? ¿cuáles se adaptan mejor a tu peso, altura y nivel de esquí?
Hay una amplia variedad de modelos, materiales, diseño, tecnología… Vamos a revisar todas las características de las botas para que puedas escoger las más cómodas y seguras para ti y los tuyos.
Tus botas deben sujetarte bien los pies y los tobillos hagas los movimientos que hagas.  Es lo que te va a garantizar la comodidad durante la jornada de esquí. Pero, además de ser cómodas, tus botas de mantener tus pies calientes y aislados, y asegurar la correcta transmisión entre botas y esquís para que tus movimientos sean fluidos y puedas dirigirlos con precisión.
Talla
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Puede parecer una tontería, pero hay muchos esquiadores que no utilizan el número de botas que les correspondería. Lo que, además de resultar incómodo, puede hacer que tus giros no sean todo lo precisos que podrían ser y que, además, estés expuesto a sufrir lesiones.
No caigas en la trampa de escoger una talla de más para que las botas no te aprieten. Lo único que conseguirás es que el pie no quede realmente sujeto. Y pruébate las botas con un solo par de calcetines, los que habitualmente uses para esquiar.
Al probártelas, comprueba que el talón y el tobillo quedan bien sujetos –una vez cerrados los ganchos-, que tus dedos tocan ligeramente la punta interior de la bota y que puedes moverlos con libertad. Debes estar atento a cualquier posible sensación de incomodidad al probarte las botas, para evitar que te hagan daño una vez que estés en las pistas. Pero ten en cuenta que el botín perderá alrededor de un 20% de su volumen a partir de los diez primeros días de esquí, por lo que es normal que al principio te queden muy ajustadas.
Un truco para saber si una talla es la correcta: camina con las botas puestas y vigila que el talón no se separe de la bota. Y haz que tus hijos lo hagan si compras botas para ellos. Se divertirán haciéndolo y ¡es una prueba infalible!
Rigidez
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La botas de esquí son rígidas, de eso no hay duda, aunque las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Si hace tiempo que no cambias de botas, te sorprenderá la comodidad de los nuevos modelos. Tu nivel de esquí es determinante a la hora de elegir botas: según el dominio que tengas necesitarás mayor o menor rigidez.
La rigidez de las botas se mide mediante un índice denominado flex: A menor flex, más flexibles serán las botas. Y, al contrario, a mayor flex, más rígidas serán las botas y más precisión te darán en el control de la trayectoria, algo muy importante si eres un experto esquiador.
Por norma general, un esquiador debutante debería usar botas con un flex inferior a 60, lo que le permitirá corregir sus errores de posicionamiento; un esquiador medio, un flex de 70 a 90; y un experto, por encima de 100, con fuerte resistencia a la flexión para poder girar de forma absolutamente precisa. Aunque el peso y la altura del esquiador también influyen: un esquiador alto y fuerte, debe elegir un nivel de flex algo superior a la media establecida para su nivel de esquí. Déjate aconsejar por los vendedores, ¡ellos saben bien qué botas te convienen y pueden aconsejarte mejor que nadie!