Ordesa, una gran joya natural

Ordesa, una gran joya natural

Ordesa, una gran joya natural

“Un paraíso. Es una de las joyas de nuestro mundo, Patrimonio de la Humanidad y reserva de la biosfera de la Unesco. No se puede dejar este mundo sin ver esta joya”. Así describe el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido uno de los viajeros que lo han votado en TripAdvisor como el segundo lugar de interés natural más valorado de España.

El parque es una de las visitas imprescindibles del Pirineo aragonés. Si todavía no lo conoces, no esperes más para acercarte hasta allí y dejarte sorprender por la fuerza de la naturaleza que en breve se teñirá con los colores del otoño. El parque tiene más de 15.000 hectáreas de terreno, con valles, barrancos, cañones y picos de más de 3.000 metros de altura, entre los que destaca el macizo de Monte Perdido (3.355 m) en el límite con Francia, con las cimas de las Tres Sorores, de donde derivan cuatro valles: Ordesa, Pineta, Añisclo y Escuaín.

Para llegar desde Formigal o Panticosa hasta la pradera que da acceso al Parque Nacional debes tomar la A-136 hasta Biescas y, desde allí, la N-260a. Tardarás algo menos de una hora en hacer el recorrido –en días de gran afluencia tendrás que dejar el coche en Torla, unos kilómetros antes de Ordesa, y tomar allí el autobús-lanzadera que conduce hasta el parque-.

Recuerda que es un Parque Nacional por lo que deberás respetar algunas normas, como no llevar perros sueltos, y preservar la fauna y la flora, sin coger flores ni tirar basura.

Vista de Ordesa desde el valle de Vio.

Vista de Ordesa desde el valle de Vio.

 

Desde la pradera arrancan distintas rutas a pie por el parque, todas perfectamente indicadas. En unas tres horas de caminata puedes llegar a las Gradas de Soaso y la espectacular Cola de Caballo, donde te sorprenderá la fuerza y el sonido del agua. Y puedes disfrutar en el trayecto de otras cascadas más pequeñas, ya que el agua se filtra casi por todos los rincones del parque.

El paisaje boscoso del parque es un gran espectáculo en cualquier época del año. Ahora que ya no hace tanto calor y no hay aglomeración de visitantes, es un momento ideal para acercarse hasta allí. Y, en breve, el parque comenzará a teñirse con los colores del otoño, que le dan un aspecto muy especial, mágico, casi de cuento.

Este impresionante rincón natural, que ha cautivado durante generaciones a senderistas, montañeros y naturalistas de todas las nacionalidades, ofrece grandes contrastes, desde los valles cubiertos de vegetación a la aridez de las zonas más altas y escarpadas.

Ordesa está a punto de cumplir cien años desde su designación como Parque Nacional, en 1918. Para la celebración del centenario se planea contar con un nuevo centro de visitantes, en Escalona, que complementaría al ya existente en Torla y facilitaría el acceso al parque desde el valle de Benasque.

Mientras eso llega, ¿a qué esperas para coger tus zapatillas o botas de montaña y poner rumbo a Torla para dejarte envolver por la magia natural de Ordesa?

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