El verano avanza, pero todavía quedan muchos días para disfrutar de la montaña. Cerler y Panticosa mantienen su actividad durante el mes de agosto con propuestas para respirar aire puro, descubrir nuevos paisajes y vivir el Pirineo de una forma diferente.
Rutas, remontes panorámicos, bicicleta, experiencias en familia y gastronomía en altura convierten ambas estaciones en el punto de partida perfecto para una escapada estival.
Cerler, la montaña desde otra perspectiva
En Cerler, el telesilla El Molino permite ascender cómodamente y contemplar algunas de las mejores vistas del valle de Benasque.
Desde la zona alta de la estación parten diferentes itinerarios con los que adentrarse en el entorno, descubrir los Miradores de Cerler o recorrer el Bosque de Labert. También existen opciones para quienes buscan rutas más exigentes y quieren seguir ganando altura hasta enclaves como Cogulla o Gallinero.
Los amantes de la bicicleta pueden transportar su BTT en el telesilla y disfrutar de los recorridos habilitados en la estación, combinando deporte, naturaleza y panorámicas del Pirineo.
Para quienes visitan Cerler en familia, las actividades infantiles permiten que los más pequeños se acerquen a la montaña de una forma entretenida, aprendiendo a orientarse y a desenvolverse en el entorno natural.
La jornada puede completarse con una parada gastronómica en Remáscaro o en el restaurante El Bosque, situado en plena montaña.
Panticosa, una puerta de entrada a los ibones
En Panticosa, la telecabina facilita el acceso hasta la zona de Petrosos, situada a casi 1.900 metros de altitud y rodeada de algunos de los paisajes más representativos del valle de Tena.
Desde este punto pueden iniciarse diferentes rutas señalizadas, adaptadas a distintos niveles, para descubrir el entorno de la estación y acercarse a lugares como el ibón de Sabocos o el ibón de Asnos.
A través de la actividad Conviértete en montañero, los visitantes pueden realizar excursiones guiadas y conocer la montaña acompañados por profesionales, aprendiendo además a interpretar el paisaje y a moverse por el entorno con seguridad.
La experiencia puede combinarse con otros planes del valle, como las Pasarelas de Panticosa, las rutas en bicicleta o una visita al propio núcleo de Panticosa.
Para reponer fuerzas, la zona cuenta con diferentes espacios de restauración, como la cafetería y terraza de Petrosos, el Kiosko o la cafetería de Sabocos, donde disfrutar de una pausa rodeado de montaña.
Un plan diferente para los días de agosto
No hace falta esperar al invierno para volver a disfrutar de Cerler y Panticosa. Una ruta entre ibones, un paseo panorámico, una jornada en bicicleta o una comida con vistas pueden convertir cualquier día de agosto en una escapada diferente.




