Cómo el otoño prepara las pistas para la temporada de nieve

Cómo el otoño prepara las pistas para la temporada de nieve

Cómo el otoño prepara las pistas para la temporada de nieve

Marrones, ocres, rojos, naranjas, verdes… todos estos colores pueblan los bosques pirenaicos estos días otoñales. Ahora que los días se van haciendo más cortos, han bajado notablemente las temperaturas y el ganado comienza a descender de las zonas más altas, dar un paseo por cualquier sendero, salir a buscar setas o simplemente a respirar aire puro y a estirar las piernas en plena naturaleza es un gran placer en cualquier valle pirenaico.

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Benasque. Llanos del Hospital. AUTOR: Jorge Mayoral

¿Has paseado alguna vez por las pistas de esquí cuando no hay nieve? Si has subido a los ibones de Anayet y Espelunciecha en Formigal, por ejemplo, o al de los Asnos, en Panticosa, durante el verano, habrás visto un paisaje completamente diferente al de la temporada de esquí.

¿Sabías que el frío y las lluvias del otoño ayudan a que se fije mejor la nieve sobre las pistas en invierno? Los pastos, que han recibido muchas horas de sol durante todo el verano, que han visto crecer flores y por donde han pasado decenas de excursionistas además de una variada fauna: sarrios, muflones, marmotas, vacas, caballos…, se preparan ahora para acoger las primeras nieves.

El descenso de las temperaturas y las lluvias son un buen caldo de cultivo para que las primeras capas de nieve se asienten bien, y así la nieve dure más tiempo en las mejores condiciones, especialmente si la nieve llega pronto. Como dice el refranero popular, “La nieve de octubre, siete meses cubre”.

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Valle Benasque otoño 2014. AUTOR: Jorge Mayoral

Los meteorólogos insisten siempre en que no hay una regla fija sobre la llegada de las primeras nieves, pero tanto botánicos como estudiosos del clima pirenaico aseguran que la humedad de los pastos y el descenso gradual de las temperaturas a lo largo del otoño e, incluso, las heladas esporádicas nocturnas, son la mejor garantía de una buena nieve para la práctica del esquí y el snow.

Las montañas son ecosistemas complejos, pero la naturaleza sigue su curso temporada tras temporada. Si tras el deshielo, surgen los ibones, riachuelos y pequeñas cascadas que la nieve mantiene ocultos en invierno; ahora, en pleno otoño, se produce el proceso inverso: una fina capa blanca empieza a cubrir de nuevo las cumbres más altas, mientras los valles mantienen aún sus coloridos bosques otoñales. Las lluvias, el viento y el frío están empezando a hacer su trabajo de cara al otoño: las pistas están perfectamente preparadas para acoger esas gruesas capas de nieve que estás esperando. Ya sabes: como cada año, a los días ventosos y fríos les seguirán las soleadas jornadas en tu querido Pirineo blanco. ¡Prepárate para disfrutarlas!

 

FOTO IMAGEN DESTACADA: Valle de Benasque. Enrique-Gil

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