Trucos para secar tu ropa de esquí

Trucos para secar tu ropa de esquí

Trucos para secar tu ropa de esquí

Has pasado un día genial en la nieve, has aprendido algunos trucos nuevos para deslizarte, has disfrutado como nunca… pero has vuelto con la ropa empapada. Ya sea porque te ha tocado esquiar bajo la lluvia o la nieve o porque eres debutante y has estado más tiempo en el suelo que de pie, lo cierto es que tienes la ropa mojada. Y la necesitas para volver a esquiar mañana ¿Qué hacer? Que no cunda el pánico. Vamos a darte algunos trucos para secar tu ropa de forma rápida y sin dañar las prendas.

Lo primero que debes hacer es leer bien las etiquetas de las prendas. La secadora puede sacarte de muchos apuros, pero antes de introducir en ella cualquier prenda debes asegurarte de que es posible hacerlo. Por regla general, la ropa de esquí y montaña, las chaquetas, pantalones y guantes térmicos y de Gore-Tex, admiten el secado, ya que el calor de la secadora ayuda a redistribuir el tratamiento impermeable en la superficie de la tela.

No te sorprendas si ves en la etiqueta que no puedes centrifugar una prenda. La mayoría de la ropa de esquí y snow no se puede centrifugar, ni lavar en seco ni planchar. Sin embargo, casi todas las prendas admiten el uso de la secadora a baja temperatura –a la mínima posible-. Un truco: introduce una toalla junto a la prenda, de esta forma le ayudarás a mantener su volumen original. Si tu anorak es de plumas y admite secadora, un buen truco es meter un par de pelotas de tenis, así golpearán sobre ellas y ayudarán a repartirlas uniformemente, evitando el aspecto ‘aplastado’ de la prenda. Y ten especial cuidado de no secar la prenda del todo, es mejor sacarla de la máquina cuando aún está ligeramente húmeda –con un 10% o 15% de humedad- y dejar que termine de secarse al aire, o en un lugar fresco y seco, sacudiéndola de vez en cuando. Así nunca perderá su forma.

Pero empecemos por el principio. Lo primero debes hacer con tu ropa es quitar los restos de barro o cualquier otra suciedad que haya podido adherirse a la prenda. A continuación, revisa todos los bolsillos y cierra todas las cremalleras, incluida la principal, además de cualquier posible velcro o cinta de sujección. Y dale la vuelta a la prenda, siempre debes lavarlas del revés. ¿Y qué detergente debes usar? Lo más recomendable es utilizar un jabón de PH neutro, pero sin perfume, ya que podría dañar la ropa. La tradicional pastilla de jabón de Marsella que usaban las abuelas es la mejor opción si lavas una prenda a mano, o un detergente en polvo para la lavadora. No uses detergentes líquidos ni suavizante, ya que incluyen ceras y otros elementos que podrían dejar restos sobre el tratamiento hidrófugo (DWR) de la ropa de esquí. Y lava siempre en agua fría y con un programa de lana o prendas delicadas.

En cuanto a las botas, el mejor truco es introducir en ellas unas cuantas bolas de papel de periódico –es muy absorbente y las secará con más rapidez de la que imaginas-. Si están muy mojadas, puedes sacar los botines interiores y ponerlos cerca de un radiador o cualquier otra fuente de calor, pero nunca directamente sobre ellos, ya que podrían deformarse.

También puedes preparar un tendedero casero, tanto para botas como para guantes, con los palos de escobas y fregonas. O, mejor aún, con las sondas anti-avalanchas, con ellas puedes tener un tendedero vertical para botas y guantes y, si las colocas sobre la bañera o la barandilla de tu balcón, por ejemplo, uno horizontal para tus pantalones y chaquetas de esquí. ¿Qué te parece la idea?

Si sigues todos estos consejos, tus prendas estarán secas y en perfectas condiciones para su uso en tu siguiente jornada de esquí.

 

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