marzo 7, 2015

Qué llevar en tu mochila de esquí

Si vas a pasar un día en la nieve, además de ponerte la ropa adecuada necesitarás llevar encima algunas cosas. No importa si vas a esquiar, hacer snow, a disfrutar del tubbing o de un paseo en trineo de perros, debes ir bien protegido con las gafas de sol adecuadas, protector solar y todo lo que vayas a necesitar para desarrollar tu actividad.
Aunque hay quien prefiere no llevar peso y portar exclusivamente su móvil y su crema solar en el bolsillo del anorak, llevar una pequeña mochila a la espalda, o una riñonera, te facilitará las cosas –tendrás disponible cualquier cosa que necesites a lo largo de la jornada sin necesidad de ir hasta el coche a por ello-, especialmente si vas con niños, ya que podría resultar muy incómodo.
¿Qué debemos llevar en la mochila? Ya hemos hablado de las gafas de sol y el protector solar . Además, es aconsejable llevar el móvil bien cargado por si necesitamos hacer una llamada o utilizar el GPS, además de cacao o protector labial, pañuelos de papel… y alguna prenda que pueda ser necesaria a lo largo de la jornada: una cinta u orejeras, un gorro, gafas de ventisca, calcetines de repuesto, etc. También es aconsejable llevar un botellín de agua y algún tentempié, como frutos secos, chocolate, barritas energéticas o un bocadillo, especialmente si haces esquí de travesía y te alejas de las pistas.
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Si vas con niños deberías añadir también –a tu mochila o a la suya- algún zumo o batido y unas galletas o chocolatinas, para calmar esos arranques de hambre que suelen tener a media mañana. Y, por supuesto, la ropa que ellos puedan necesitar. Así todos podréis seguir disfrutando de la nieve sin interrupciones hasta que decidáis parar en cualquiera de los restaurantes de pistas a comer o a tomar un tentempié calentito.
Sea cual sea tu actividad, lo ideal es tener a mano todo lo necesario. Por eso es fundamental consultar la previsión meteorológica para saber si debes incluir en tu mochila unas gafas de ventisca, por ejemplo, o alguna prenda de abrigo extra. Y recuerda siempre que tu cara está permanentemente expuesta a la luz solar, así que debes renovar la aplicación de crema protectora varias veces al día.
Si has equipado bien tu mochila, te espera un fantástico día de nieve. ¡Disfrútalo!
 

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febrero 27, 2015

Prevención y control de aludes

Afortunadamente, cada vez tenemos un mayor conocimiento sobre los aludes y lo que ayuda a prevenirlos (atendiendo a indicadores como la cantidad de nieve caída en las últimas horas, las condiciones meteorológicas, el espesor y homogeneidad de la capa de nieve o la velocidad del viento y estudio de las posibles zonas de desencadenamiento y su zona de afeccción) y cómo controlarlos (gracias a los novedosos sistemas que permiten desencadenar avalanchas voluntariamente cuando una masa de nieve puede suponer un riesgo para las personas).
Aramón ha ido incorporando en los últimos años los más novedosos sistemas de control de avalanchas, que permiten desencadenar aludes controlados en las zonas donde se producen acumulación de nieve, especialmente en lugares inaccesibles, para evitar de esta forma que se desencadene una avalancha en cualquier otro momento y pueda causar daños.
Explosivo manual. Se trata de lanzar una carga explosiva de forma manual a la zona en la que se quiere provocar la avalancha, desde un plano superior, para evitar ser atrapados por el alud. Habitualmente lo hacen varios pisters que acceden a la zona en helicóptero. El explosivo esta formado por dos líquidos que por separado son inertes, pero al mezclarse y mediante un inciador se produce una explosion de baja intensidad.
Gazex. Es un sistema más sofisticado que el anterior que requiere de la instalación de unos explosores en los diferentes puntos de desecadenamiento. Se instalan unos tubos en distintas zonas de la montaña y, a través de ellos, se realiza una explosión controlada de gases –oxígeno y propano- provocando una onda ezpansiva y una fuerza de empuje sobre el manto nivoso que hace desencadenar el alud. Este sistema permite hacer voladuras en zonas puntuales de las estaciones donde, debido al viento, se pueden formar grandes acumulaciones de nieve. Este sistema permite ser utilizado incluso con condiciones meteorológicas adversas, aunque los costes de instalación y mantenimiento son elevados.

Plano de Anayet, Formigal, donde encontramos los Gazex
Plano de Anayet, Formigal, donde encontramos los Gazex

 
Avalancheur. Es un cañón de tiro neumático con el que se pueden lanzar cargas explosivas a larga distancia. Este sistmea tiene la ventaja de poder llegar a zonas de difícil acceso de la estación, por lo que se reduce el riesgo de avalanchas incontroladas en lugares inaccesibles que podrían terminar afectando a otras zonas más transitadas. El inconveniente es que no puede ser utilizado cuando hay poca visibilidad o viento fuerte ya que se corre el riesgo de que se devíe la flecha y con ello perder la efectividad de tiro, ya que tenemos que recordar que para ser efectivos hay que ser muy precisos en el punto de impacto.
Daisiybell y Avalancheur
Daisiybell y Avalancheur

Todas estas operaciones se realizan dentro de un plan denominado PIDA (plan de intervención para el desencadenamiento de avalanchas). Este plan recoje tanto el mapa de avalanchas como los diferentes sistemas de desencadenamiento y las rutinas del procedimiento, que se pone en marcha por personal especialmente formado de la estación.
Daisybell-Gazex
Daisybell-Gazex

Para evaluar la posibilidad de riesgo de aludes hay una Escala Europea de Peligro de Aludes, utilizada en casi todo el mundo y, por supuesto, tambien en España, donde la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) se encarga de dar a conocer el nivel de riesgo, la estabilidad del manto nivoso y la probabilidad de desencadenamiento de aludes, de acuerdo con esta clasificación europea:
1. Débil. El manto nivoso está en general bien estabilizado. En general sólo es posible el desencadenamiento de aludes en laderas muy inclinadas y es muy poco probable que se desencadene espontáneamente un alud.
2. Limitado. En algunas laderas empinadas el manto nivoso está sólo moderadamente estabilizado. Es posible que se desencadenen aludes por sobrecargas fuertes (si pasan dos o más esquiadores sin respetar la distancia de seguridad o circulan máquinas pisanieves) en laderas empinadas. Es poco probable que se produzcan grandes aludes.
3. Notable. En muchas laderas empinadas el manto nivoso está entre moderada y débilmente estabilizado. Es posible que se produzcan aludes, incluso por sobrecargas débiles (un único esquiador o raquetista moviéndose con suavidad y sin caerse, o un grupo de personas que respetan la distancia mínima de seguridad de 10 metros), especialmente en laderas empinadas (con más de 30º de desnivel).
4. Fuerte. En la mayoría de laderas empinadas el manto nivoso está débilmente estabilizado. Es probable que se produzcan aludes incluso mediante sobrecargas débiles en muchas laderas empinadas. Se pueden producir numerosos aludes de tamaño mediano, y algunos grandes.
5. Muy fuerte. El manto nivoso es muy inestable. Pueden producirse numerosos aludes grandes, e incluso muy grandes en laderas muy inclinadas, en zonas próximas a crestas, y también en laderas con una inclinación menor de 30º.
La determinación del riesgo obliga en ocasiones a cerrar carreteras (como la A-139 en las proximidades de los Llanos del Hospital, en Benasque o la A-2606 que da acceso al Balneario de Panticosa), o a cerrar el acceso a determinadas pistas de las estaciones por el riesgo de que se produzcan aludes.
Recuerda que son medidas que garantizan tu seguridad en las estaciones o en sus zonas de acceso y para que sean mas efectivas necesitamos tu colaboración, respetando la señalización y ayudándonos a que todos la respeten para que puedas disfrutar de la nieve con total tranquilidad.
 

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febrero 21, 2015

Accesorios de esquí para la cabeza: cascos, gorros y orejeras

El casco protege la cabeza. Esta verdad indudable –tan aceptada en otros deportes como el ciclismo- parece suficiente motivo para entender por qué cada vez más esquiadores deciden utilizarlo en las pistas, aunque a otros todavía les cueste aceptarlo como parte de su equipamiento.
Ya hemos hablado de cómo escoger la ropa para esquiar, o las gafas de sol. Hoy nos vamos a ocupar de otros accesorios para la cabeza, que proporcionan seguridad, calidez y bienestar a la hora de esquiar o hacer snow.
Ya hemos dicho que el casco es un accesorio. Su uso no es obligatorio, pero sí muy recomendable, tanto en el caso de los niños –entre los que su uso es más generalizado- como en el de los adultos. Se trata de un elemento importante de seguridad, que puede evitar daños graves a quienes lo usan –rebaja las consecuencias de un golpe en la cabeza en el 99 % de los casos-, y especialmente útil cuando nos movemos fuera de pistas, donde el riesgo es mayor.
Si has decidido comprar un casco y no sabes cómo elegirlo, te damos unos consejos que te ayudarán a escoger el más adecuado. En primer lugar, debe estar homologado para la práctica del esquí o del snow –no sirve el mismo para las dos actividades- y debe ser de tu talla. Esto, que puede parecer una tontería, es algo esencial para garantizar tu seguridad. Aunque las tallas vienen dadas por la medida del contorno de la cabeza, es imprescindible probarse el casco antes de comprarlo. No compres una talla M sólo porque hayas llevado otro casco de esa misma talla –las diferencias entre un fabricante y otro pueden ser notables y, además, la morfología de tu cabeza es distinta a la de cualquier otra persona, por lo que tal vez un casco de una determinada forma te quede bien de la talla M y de otro necesites la L.
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Al probarte el casco debes asegurarte de que no te queda ni apretado ni suelto, debes poder moverlo ligeramente. La cinta de sujeción debe ser lo suficientemente larga para quedar firmemente ajustada a tu barbilla, pero sin apretar. Y asegúrate de que el casco no te va a impedir tener una buena visión.
Hay cascos rígidos, que cubren completamente las orejas y están pensados para el esquí –protegen las orejas en caso de caída lateral-; mientras que para practicar snow se suelen utilizar cascos con material blando en la zona que recubre las orejas, ya que las caídas laterales son menos frecuentes y son cascos mucho más cómodos. Además, en casi todos los cascos se pueden extraer las esponjas de las orejas, lo que permite mejorar la audición y que entre el viento para refrescarte cuando hace mucho calor.
De hecho, hay cascos con ventilación. Son algo más caros –puedes comprar uno sin ventilación por alrededor de 30 euros y con ella por unos 40 euros- pero evitarán la sudoración y mantendrán tu cabeza fresca cuando suban las temperaturas.
Además, hay cascos con dispositivo bluetooth incorporado, lo que te permitirá escuchar tu música favorita y seguir conectado al móvil.
Si usas casco ya llevas la cabeza y las orejas calientes. En caso contrario, debes llevar la cabeza cubierta por un gorro o, al menos por unas orejeras o una cinta que las mantenga cubiertas y te dé calor. Las hay de todos los tipos, formas, colores y tejidos, así que puedes elegir según el día –la temperatura, el sol, la lluvia o el viento-.
Casco-y-Accesorios-Grupo-Esquiadores
Son accesorios que puedes adquirir a precios aptos para todos los bolsillos, aunque también puedes dejarte llevar por los novedosos diseños de algunas marcas algo más caras. Pero recuerda que la función fundamental del gorro de esquí es mantener tu cabeza caliente, así que elige un modelo –de lana, forro, thinsulate, o una combinación de distintas fibras- que abrigue bien, y asegúrate de que te cubre las orejas por completo y de que te queda bien sujeto y no lo vas a perder al coger velocidad en las pistas.
 

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febrero 18, 2015

Cómo elegir tu tabla y accesorios de snow

¿Buscas una tabla de snow y no sabes por cuál decidirte? ¿quieres saber cuál se adapta mejor a tus características físicas y técnicas?
La variedad de tablas de snow es amplísima, ya que las hay específicas para cada modalidad. Si estás empezando y aún no tienes claro cuál es tu disciplina favorita, en lugar de decidirte por una tabla freeride o freestyle, deberías escoger una tabla polivalente ‘all mountain’. Los primero que necesitas aprender es el completo dominio de la tabla, y eso lleva su tiempo. Con una tabla ‘all mountain’ de gama media, ni muy dura ni muy rígida, podrás dar tus primeros pasos en el snow.
Lo más sensato es comprar una tabla barata para empezar (por alrededor de 170 euros tienes un completo catálogo de primeras marcas, aunque también puedes acudir a un outlet donde encontrarás mejores precios en tablas de temporadas anteriores). Y, si es tu primer día de snow, la mejor opción es el alquiler. En las estaciones dispones de un completo servicio de alquiler, como el de Cerler, Formigal-Panticosa o Javalambre y Valdelinares, donde podrás equiparte de pies a cabeza, con tabla, botas y casco -de forma conjunta o separada-.
La medida que debe tener la tabla es algo que genera muchas dudas entre los riders poco experimentados. Probablemente habrás escuchado que la tabla debe medir unos 20 centímetros menos que tú o que debe llegarte a la altura de la barbilla. Pero eso no es exactamente así: imagina una pareja de riders que miden 1,70 metros de altura, pero ella pesa 55 kilos y él 70. ¿Deben llevar una tabla de la misma medida? Evidentemente, no. Ella debería usar una tabla polivalente de alrededor de 1,50 metros y él de 1,55, ya que la diferencia de peso varía notablemente la flotabilidad sobre la nieve. Aunque no existe una equivalencia exacta entre peso, altura y medida de la tabla, son datos que ayudarán a un profesional experto a orientarte en la tabla más adecuada a tus necesidades y complexión física. Déjate aconsejar por ellos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la medida de tu pie, ya que ni la parte delantera ni el talón deben sobresalir mucho de la tabla. El patín o waist de la tabla –la parte central, de canto a canto- determina qué medida necesitas. Hay tablas estrechas, normales y wide, o bigfoot. Para números de pie inferiores al 40 lo ideal es un patín de un máximo de 25 cm; para los del 40 al 44, un patín de 25-26 cm; y para números a partir del 45, un patín de más de 26 cm. Es necesario asesorarse con un profesional, ya que una mala elección de la anchura del patín podría hacer que nuestro nivel de snow no evolucione correctamente.
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En cuanto a las fijaciones, las hay de tres tipos: blandas, duras y step-in. En el caso del snow para principiantes y las tablas polivalentes, lo más adecuado es utilizar fijaciones blandas –aptas tanto para freeride como para freestyle-. Son fijaciones formadas por la armadura –la zona que va atornillada a la tabla- y el spoiler o highback sobre el que apoyamos la pierna. Llevan dos correas, una para el empeine y otra para la zona delantera del pie. Hay una amplia gama de fijaciones en el mercado, hay que buscar una resistente y con una buena relación precio-calidad.
Las botas, al igual que las fijaciones, se dividen en blandas, duras y step-in. Y, de igual forma, vamos a centrarnos en las blandas. Las hay con calcetín interior y sin el. Aquí, la estética juega un papel importante, pero no te dejes llevar sólo por el aspecto de las botas. Piensa en cuáles se adaptan mejor a tus características y necesidades. Lo esencial para tomar una decisión sobre las botas es que sujeten bien el tobillo, debes sentir que te dan un buen agarre sin llegar a apretar, ya que si pierdes comodidad será difícil que tus movimientos sobre la nieve sean fluidos. Aquí, de nuevo, es esencial dejarse aconsejar por un vendedor experto. No dudes en preguntarles cualquier duda, ellos son quienes mejor te pueden asesorar.
Para practicar snow necesitas además unos buenos guantes. Son un accesorio imprescindible, igual que las gafas de sol. El casco no es obligatorio, pero sí muy recomendable para garantizar tu seguridad, especialmente en los saltos y piruetas, y si practicas fuera de pistas.
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Es fundamental llevar calcetines altos –por encima de tus botas-. Elige unos que no sean ni muy finos ni demasiado gruesos, y mejor que no sean de lana ya que hacen sudar el pie y generan sensación de frío. Es conveniente llevar un par de calcetines de repuesto para poder cambiarte nada más finalizar la jornada de snow.
Al margen del casco, si quieres llevar calientes las orejas, puedes utilizar una cinta o un gorro que las cubra. Para algunos es sólo cuestión de estética, pero agradecerás llevarlas cubiertas.

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febrero 17, 2015

La recuperación tras una jornada de esquí

La prevención de lesiones en esquí, tal y como hemos hablado en el artículo anterior, pasa por disponer de unas condiciones físicas adecuadas para este deporte. Sin embargo, hay otro aspecto al que se le presta incluso menos atención y que también tiene una vital importancia: la recuperación tras la jornada de esquí.
La fatiga acumulada tras varios días de esquí, sin realizar ninguna estrategia de recuperación, puede ser la causa directa de la falta de capacidad de la musculatura para proteger estructuras pasivas (como pueden ser los ligamentos de la rodilla) frente a caídas, giros bruscos o cualquier exigencia inesperada que pueda acontecer esquiando.
A continuación planteamos algunas sencillas propuestas que, sin duda, ayudarán a recuperarse tras una jornada de esquí. Por supuesto, no cabe duda de que un buen descanso nocturno y una alimentación saludable y equilibrada, con un aporte energético acorde al incremento de actividad física, son absolutamente indispensables.
Partiendo de esta base, sabemos que muchos deportistas profesionales utilizan terapias manuales y diversas técnicas de fisioterapia para acelerar su recuperación. Evidentemente, no todo el mundo tiene acceso a estos profesionales tras sus jornadas de esquí pero sí podemos disponer de algunos utensilios que son fáciles de transportar y pueden ayudar en este sentido.

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cuerda de yoga

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Foam Roller

Estas dos sencillas herramientas ya se encuentran en muchos gimnasios e incluso hoteles y también se pueden obtener en multitud de tiendas on-line con un coste al alcance de cualquier bolsillo.
El foam roller lo utilizaremos para masajear de manera pasiva diversas áreas musculares que intervienen directamente en la práctica del esquí y facilitar así su recuperación, y la cuerda de yoga nos ayudará a realizar de manera precisa y sin sobrecargas algunos estiramientos de estos tejidos.
Alternaremos estas dos técnicas para obtener un mayor beneficio. El procedimiento recomendado consistirá en realizar entre 6 a 10 pases con presión baja por el tejido sobre el que queramos actuar seguido de un estiramiento dinámico, activo y también suave de esa misma zona. Evitaremos siempre el dolor, teniendo claro que el objetivo principal en esos momentos es la recuperación muscular y no el aumento de nuestra flexibilidad.
Si en cualquier momento apareciesen molestias considerables se debe parar la actividad y consultar con un especialista.
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En la parte anterior del muslo se aloja nuestra musculatura extensora de rodilla altamente involucrada en la práctica del esquí.
Realizaremos los 6-10 pases ligeros desde un poco superior a la articulación de la cadera (espina ilíaca anterosuperior) hasta prácticamente la rótula, nunca llegando a presionar directamente sobre estructuras óseas y siempre en tejido blando.
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Se alternará con un estiramiento activo de estos extensores de rodilla colocando la cuerda de yoga en el empeine del pie de la pierna sobre la que vamos a actuar. La pierna de abajo quedará doblada y sujeta con una mano en la rodilla para fijar la pelvis y evitar la extensión de la columna lumbar.
De forma activa procuraremos con suavidad llevar la pierna hacia atrás mientras tiramos ligeramente de la cuerda aguantando unos seis segundos. Relajaremos y repetiremos la misma acción dos veces más.
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La musculatura isquiotibial se encarga de flexionar nuestra rodilla pero también tiene una importantísima función a la hora de estabilizar fuerzas rotacionales sobre la rodilla, algo indispensable para el esquí.
El protocolo será como el anteriormente descrito realizando el pase desde la corva de la rodilla (pero no sobre ella) hasta la base del pliegue glúteo (tuberosidad isquiática).
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Tal y como realizamos anteriormente, se alternará con un estiramiento dinámico suave de esa misma zona. Levantaremos la pierna de forma activa asistiendo con la cuerda de yoga para reducir el esfuerzo muscular y aguantaremos seis segundos arriba. Se repetirá dos veces más.
No es importante hasta donde llega la pierna y sí mantener la rodilla extendida de la pierna que sube mientras la pierna de abajo se mantiene pegada al suelo. Otra consideración importante es no aplastar la espada lumbar contra la colchoneta ni elevar la pelvis para evitar compensaciones que resten precisión al ejercicio.
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Otra área clave en el esquí es la zona glútea, donde la musculatura glútea y pelvitrocantérea se encargan de controlar la articulación de la cadera. Los pases son cortos buscando cubrir las diferentes áreas de tejido blando alojadas en esta zona.
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El estiramiento asociado se realizará siguiendo las mismas pautas ya expuestas. Los dos hombros se mantendrán en el suelo y levantaremos el lado de la pelvis de la pierna que sujetamos con la cuerda. La rodilla se mantiene ligeramente flexionada. Se insiste en que se mantenga una ligera actividad en la musculatura opuesta a la que se estira ya que esto facilitará la relajación de los tejidos estirados.
Alfonso Barrie*, Preparador Físico
Rafael Jácome*, PT, MSPT, PhDc
*Equipo del Dr Manuel Leyes Clínica CEMTRO Madrid
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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febrero 12, 2015

Cómo esquiar con nieve virgen y grandes espesores

Tras la gran nevada que ha cubierto las estaciones de una gruesa capa de nieve hay un total de 234 kilómetros de pistas esquiables y 205 pistas esperándote en las estaciones de Cerler, Formigal-Panticosa, Javalambre y Valdelinares. Así que, si ya estás a punto de coger tus esquís o tu tabla para dirigirte a una de ellas, piensa en la cantidad de nieve que te vas a encontrar y cómo eso puede afectar a tu forma de moverte sobre ella.
Esquiar sobre nieve virgen exige una técnica diferente a la habitual. Debes echar el peso de tu cuerpo hacia atrás, para ello te ayudará flexionar las rodillas lo más posible, ya que la gran masa de nieve hará de freno con tus esquís o tu tabla y así facilitarás el deslizamiento.
Si tienes dificultades para deslizarte o sientes que no sabes desenvolverte con tanta nieve, no te preocupes. Con unos sencillos consejos, lo conseguirás: en lugar de girar lo más rápido posible en busca de estabilidad intenta hacer un movimiento de corte con los cantos de tus esquís mientras te desplazas hacia adelante, verás como tus esquís se deslizan suavemente y no se ‘enganchan’ ni se frenan; simplemente, deja que los esquís hagan su trabajo, están diseñados para girar y lo harán.

Un monitor disfrutando de la nieve polvo recién caída en Cerler
Un monitor disfrutando de la nieve polvo recién caída en Cerler

Un buen truco para deslizarse con suavidad sobre nieve recién caída es no ir demasiado despacio. El miedo puede hacer que reduzcamos la velocidad en exceso, y así los cantos cortarán peor la nieve, lo que nos hará perder equilibrio. Y no hagas giros muy cerrados, es mejor ampliar el recorrido. Fíjate en las huellas que han dejado otros esquiadores, si describen giros más amplios que los tuyos, esfuérzate en igualarlos, pero no sigas su huella –podrías atascarte en el surco que ha dejado tu predecesor-. Siempre es mejor crear tu propia huella.
Esquiar con tanta nieve es una experiencia inmejorable, nadie lo duda, pero necesitarás más fuerza para desplazarte, por lo que acabarás la jornada algo más cansado. Y, aunque no son frecuentes las caídas, si te caes sobre nieve recién caída tendrás la sensación de caerte sobre algodones. ¡Disfruta de la experiencia!
Si la capa de nieve reciente se hiela será más difícil mantener el equilibrio y aumentará el riesgo de deslizamientos indeseados y caídas. Recuerda, que la flexión de rodillas sigue siendo tu gran aliado para mantener el control de los esquís.
Y ten siempre presente el riesgo de aludes y no te aventures en zonas donde tu seguridad no esté garantizada. ¡A disfrutar de la gran nevada en las estaciones de Aramón!
 

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febrero 9, 2015

Cómo elegir tus bastones para esquiar

Acompañan tu movimiento en los giros, sirven de apoyo y equilibrio y facilitan tu desplazamiento. Son los bastones, un elemento esencial en la equipación de esquí, aunque no siempre les prestemos la atención que merecen.
A la hora de elegir tus bastones es fundamental tener en cuenta tu estatura –aquí el peso no influye en la decisión- y la distancia de los antebrazos respecto al suelo: la medida correcta de los bastones será la que nos haga mantener un ángulo de 90 grados (habitualmente multiplicando tu estatura por 0,72). Aunque no todas las disciplinas del esquí requieren la misma medida de bastones. Los bastones de fondo son algo más altos: como norma genérica hay que multiplicar tu estatura por 0,84 si vas a practicar el estilo clásico, y por 0,90 si lo tuyo es el estilo patinador. En cualquier caso, lo mejor es dejarse aconsejar por un experto.
Las medidas de los bastones crecen de cinco en cinco centímetros, así que es probable que dudes entre dos de ellas. El consejo es redondear hacia arriba si eres un esquiador experto y hacia abajo si eres principiante –ya que un bastón corto permite controlar mejor los movimientos y ayuda a mantener una buena postura corporal, con los hombros relajados y la espalda recta-. En cualquier caso, lo esencial es probar las dos medidas para ver con cuál te sientes más cómodo.
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Un bastón se compone de diversos elementos: tubo, empuñadura, arandela, punta, y correa. El tubo puede ser de aluminio –económico, aunque algo rígido- o de carbono –más ligero y resistente, aunque algo más caro, a partir de 35 euros-. El material más flexible es el composite, que absorbe muy bien las vibraciones, aunque es también el más caro: a partir de 50 euros.
La empuñadura puede ser de PVC, blanda –que absorbe muy bien las vibraciones- o dura. En cuanto a la arandela, las hay de tipo racing –pequeñas y pensadas para esquiar en pistas-, freeride –grandes, pensadas para nieve blanda o esquí fuera de pistas- o polivalentes –de tamaño medio y aptas para cualquier tipo de pista-.
Con respecto a la correa, hay que recordar que es un elemento de seguridad. Debe quedar por debajo de tu mano para que el bastón quede suelto en caso de caída. Colócatela bien si quieres evitar lesiones como ‘el pulgar del esquiador’, que se produce cuando, en una caída, el pulgar queda aprisionado y la fuerza del bastón lo desplaza de su sitio
La punta de los bastones puede ser plana –pensada para facilitar el clavado sobre la nieve e impedir que se enganchen con cualquier otra cosa- o fresada –ideal para nieve dura-. Con este último tipo de puntas hay que tener precaución de camino a las pistas ya que no es conveniente clavarlas sobre el asfalto o cualquier otro suelo.
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Ya has visto que en el mercado hay multitud de modelos, marcas, diseños y colores para elegir. Escoge el tuyo, con ayuda de un experto, y de acuerdo a tus gustos, necesidades y comodidad. ¡Las pistas te esperan!
 
 

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febrero 3, 2015

Consejos para conducir con nieve

La copiosa nevada que ha caído en los últimos días sobre el Pirineo ha dejado paisajes espectaculares y las estaciones tienen nieve garantizada para el resto de la temporada pero la nieve ha cubierto también las carreteras y, aunque las máquinas quitanieves se esfuerzan en dejarlas limpias, debes ir preparado para conducir con nieve, hielo o viento.
Ya sabes, si vas a conducir para dirigirte a las estaciones, es necesario extremar las precauciones. Te damos algunos consejos para conducir con nieve o condiciones climatológicas adversas.

Infografía sobre cómo colocar las cadenas
Infografía sobre cómo colocar las cadenas

 
Es posible que encuentres tu coche cubierto de una gruesa capa de nieve si lo tenías aparcado en la calle. Si es así, lo primero que debes hacer es apartar la nieve, con una pala si es necesario para despejar las ruedas y con la mano o una superficie blanda –para evitar rayaduras- en el parabrisas y los cristales. Si se ha formado hielo, será muy útil aplicar calor dirigido hacia el parabrisas para que se descongele. Debes ser paciente, pueden pasar 10 o 15 minutos hasta que consigas eliminar todo el hielo. Puedes emplear un rascador de vidrio –específico para vehículos y a la venta en tiendas de repuestos de automóvil- y rociar el cristal con agua salada, ya que facilita la descongelación.
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Coches completamente cubiertos de nieve

Lleva siempre las cadenas en el maletero –y asegúrate de que sabes colocarlas-. Estos días puedes necesitarlas en cualquier momento. Y presta más atención que nunca a la carretera.
No es necesario ser un experto para circular por carreteras con nieve o hielo, pero si no estás acostumbrado a ello podrías hacer alguna maniobra brusca y terminar dándote un susto. No dejes que los nervios te jueguen una mala pasada. Debes conducir con suavidad, no frenar bruscamente –ya que el coche podría patinar y desestabilizarse- y pensar con tiempo las maniobras que vas a hacer, lo que te permitirá acelerar y decelerar con suavidad o rebajar la velocidad en los tramos que así lo requieran. Siempre que puedas, evita frenar: es mejor reducir la marcha para evitar deslizamientos.
Aprovecha la rodada dejada por los vehículos que han pasado antes que tú, lo que te facilitará la conducción –que, además, será más segura-. En previsión de incidencias, como el corte de la carretera, que te podrían dejar inmovilizado, lleva el depósito de combustible lleno, tu teléfono móvil completamente cargado para poder comunicarte y mantén encendida la calefacción del vehículo.
Gran nevada en la urbanización de Formigal, el pasado 1 de febrero
Gran nevada en la urbanización de Formigal, el pasado 1 de febrero

Si tu coche es manual, los expertos aconsejan arrancarlo en segunda marcha si el coche está muy frío y rodeado de nieve. Y, a la hora de frenar, es preferible hacerlo en una recta. Ten en cuenta que los neumáticos circulan sobre una superficie de baja adherencia –es esencial revisar su estado antes de circular sobre nieve y hielo, así como el nivel de anticongelante, la batería y el estado de los frenos-. Y, al llegar a la estación, vigila que no aparcas en una zona reservada para el paso de máquinas quitanieves o de los servicios de emergencias.
Y un último consejo: antes de salir, repasa la ruta y consulta el estado del tráfico y la previsión del tiempo que te vas a encontrar durante el trayecto.

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enero 17, 2015

Tipos de pistas, niveles y señalización

Todo esquiador debe estar familiarizado con la señalización de las estaciones, un lenguaje universal que permite distinguir las pistas según su dificultad en cualquier rincón del mundo gracias a un sencillo código de colores. Si eres novato en el mundo de la nieve y aún no conoces este código, te ayudamos a entenderlo para evitarte algún que otro susto.
El recorrido de cada pista se marca a través de unas balizas –palos con un círculo del color de la pista correspondiente- que delimitan su trayecto. Es fácil identificar en el plano de pistas de la estación cada una de las pistas, su nombre, su color y su recorrido.

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Plano de pistas de Cerler

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Plano de pistas de Javalambre

Del verde al negro
El nivel de dificultad de las pistas se expresa, de menos a más, en cuatro colores: verde, azul, rojo y negro. Solo tienes que escoger las que mejor se adaptan a tu nivel y tener siempre en cuenta las condiciones meteorológicas y el estado de la nieve, ya que una pista de dificultad media puede convertirse en difícil si hay una intensa niebla que te impide ver con claridad o la nieve está helada.
–Pistas verdes. Son las más fáciles. Son ideales para quien se inicia en el esquí o el snow ya que tienen poca pendiente y permiten aprender a mantener el equilibrio sin caerse al suelo cada dos por tres. Suelen estar también llenas de niños y grupos con monitor que aprenden a hacer la cuña o comienzan a hacer sus primeros giros. En algunas pistas verdes hay cintas transportadoras, el remonte más sencillo de usar para los debutantes; y en otras, telearrastres, que supondrán una nueva experiencia para los debutantes. Con un poco de práctica, saldrán victoriosos de la prueba.
– Pistas azules. En este segundo nivel de pistas, la cosa se empieza a complicar para los debutantes. El color azul es para las pistas fáciles e intermedias, con suave pendiente pero en donde ya se advierte un cierto nivel de dificultad. En estas pistas pueden coincidir esquiadores noveles, cursillos, snowboarders y grandes expertos del esquí, especialmente si se trata de una pista que sea paso obligado para ir a otras zonas de la estación con mayor dificultad –consulta el plano de pistas de la estación para ubicar bien cada pista-. Para acceder a estas pistas puedes encontrar todo tipo de remontes, desde telesillas a telearrastres.
– Pistas rojas. Son pistas de nivel intermedio y difícil –no todas tienen el mismo nivel de dificultad, depende de la orografía de la estación y, como hemos apuntado antes, de las condiciones del día y la nieve. Pueden tener pendientes hasta del 40% y, en ocasiones, son pistas estrechas lo que supone una dificultad añadida respecto a las pistas azules con más espacio para girar. También puede haber algún obstáculo, como árboles o pilonas, y el esquiador que transita por ellas debe ser capaz de hacer giros con rapidez y frenar rápidamente si hace falta. Son pistas para esquiadores con nivel medio-alto y no aptas para debutantes.
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pistas de Formigal

– Pistas negras. Sólo para expertos. Es el nivel máximo de dificultad en una pista de esquí, con pendientes que pueden superar el 50% y, por tanto, son espacios reservados para esquiadores muy experimentados que saben defenderse ante cualquier situación. Habitualmente, las pistas negras están en las zonas más elevadas de la estación, así que, además de disfrutar del subidón de adrenalina que genera un descenso como este, la panorámica que se disfruta desde allí es inmejorable
Sea cual sea tu color de pista, recuerda que debes moverte con precaución y fijarte en la señalización: las flechas que indican la dirección a seguir –o las distintas direcciones posibles en caso de bifurcación de la pista-, el cambio de color entre una pista y otra, según las balizas; las zonas prohibidas o inhabilitadas –puedes encontrar una barrera o una señal de prohibido como las de tráfico en un lugar cerrado temporalmente a la circulación de esquiadores-, la posible presencia de piedras -indicada con dos palos cruzados para que sean visibles a distancia- o cualquier otro peligro –señalado con el signo internacional de exclamación que también indica peligro en las carreteras-.
La señalización es clara e inconfundible, solo hay que estar atento. Así disfrutarás del esquí con seguridad.
 

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enero 13, 2015

La crema solar, tu gran aliado en la nieve

¿Conoces a alguien que está deseando llegar a una estación de esquí para tostarse al sol y lucir bronceado a la vuelta? ¿Y a quien lo hace además sin ponerse crema o usando una de baja protección? No descubrimos nada nuevo si decimos que el sol quema, y que las consecuencias de exponerse a el sin protección pueden ser muy negativas a corto, medio y largo plazo, con quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y riesgo de padecer cáncer de piel. Por eso es tan importante que todos las utilicemos, y es de vital importancia ponerle crema a los niños, ya que su piel es mucho más sensible.
Recuerda que, a medida que incrementas la altitud a la que estás el sol es más agresivo con tu piel. La radiación aumenta un 15% por cada mil metros de altitud y, además, el efecto espejo de la nieve que hace que se reflejen el 80% de los rayos ultravioleta. Por eso es tan importante utilizar cremas solares de alta protección, adaptadas a tu tipo de piel –no es lo mismo tener la piel blanca y delicada que morena y resistente- y a la climatología. Pero incluso en días cubiertos es necesario usar una crema protectora, aunque no necesitemos un factor de protección solar (SPF) tan elevado ni renovar tan frecuentemente su aplicación.
¿Cuál es el factor de protección solar más adecuado? La mayoría de expertos coinciden en afirmar que la protección solar en la nieve, especialmente si luce un sol radiante, no debería bajar del 50 SPF –sólo deberías usar protecciones más bajas en días nublados pero, en ningún caso, debería bajar del 15 SPF-.
Hay cremas protectoras específicas para la nieve de muchas marcas y formulaciones –con karité, glicerina o extracto de flor de edelweiss, entre otros componentes- que protegen del sol y el frío creando una capa invisible que permite a la piel respirar mientras la protege de las radiaciones. Las hay de todos los precios, a partir de 15 euros la crema y 5 euros el protector de labios. Son productos que nutren la piel pero que no engrasan y se extienden con facilidad. También hay cremas que incluyen el cacao labial en el mismo envase, o cremas en formato de barra.

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Es fundamental protegernos del sol con una crema solar adecuada

No hay excusa para no llevar la crema protectora encima y renovar su aplicación varias veces al día. Si vas con niños a la nieve, no te olvides de ponerles crema a ellos. La primera aplicación debe hacerse unos 15 minutos antes de exponerse al sol y al frío, y lo aconsejable es renovar la aplicación de la crema cada dos horas, a lo largo de toda la jornada de esquí o de exposición al aire libre en la nieve.  Si ya estás preparado para esquiar o salir a hacer cualquier actividad en la montaña, ¡no olvides la protección solar!
 

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