agosto 29, 2026

La Vuelta volvió a coronar la estación de Valdelinares

Ciclismo, montaña y emoción se dieron cita a casi 2.000 metros de altitud en una jornada que volvió a situar a Aramón Valdelinares entre los grandes escenarios de La Vuelta.

El pasado 28 de agosto, la estación de Valdelinares volvió a convertirse en meta de La Vuelta Ciclista a España. Una jornada en la que algunos de los mejores ciclistas del panorama internacional cambiaron el asfalto por la alta montaña y pusieron rumbo a uno de los grandes finales en alto de esta edición.

La séptima etapa partió de Vall d’Alba, en Castellón, para afrontar 149,8 kilómetros de recorrido hasta alcanzar la estación turolense. Un trazado de montaña especialmente exigente en su parte final, atravesando enclaves como Fuentes de Rubielos, Rubielos de Mora y Mora de Rubielos antes de afrontar las ascensiones de San Rafael y Valdelinares.

Una llegada a casi 2.000 metros

Si algo convirtió a Valdelinares en uno de los puntos destacados de la jornada fue su altitud.

La ascensión definitiva llevó al pelotón durante 9,8 kilómetros y 578 metros de desnivel, con una pendiente media del 5,9 %, hasta alcanzar la meta situada en torno a los 1.965 metros de altitud. Una subida de primera categoría que volvió a poner a prueba las piernas de los corredores después de una jornada de continuo desgaste.

Valdelinares se situó así entre los grandes techos de La Vuelta 2026 y volvió a demostrar que las montañas turolenses también son territorio para los grandes retos deportivos.

Valdelinares y La Vuelta, una historia que continúa

No era la primera vez que el pelotón llegaba hasta aquí. La de 2026 fue la tercera llegada de La Vuelta a Valdelinares, recuperando una historia que tuvo uno de sus capítulos más recordados en 2014. Aquel año, bajo unas durísimas condiciones de lluvia y granizo, el colombiano Winner Anacona se llevó la victoria de etapa y Nairo Quintana se convirtió en nuevo líder de la clasificación general.

Doce años después, las carreteras de la Sierra de Gúdar volvieron a recibir a la élite del ciclismo y Valdelinares recuperó su lugar como escenario de uno de los grandes acontecimientos deportivos del país.

Noticias

agosto 18, 2026

6 excursiones a ibones imprescindibles del Valle de Tena y Benasque

Descubre seis rutas entre el Valle de Tena y el Valle de Benasque para llegar a algunos de los ibones más espectaculares del Pirineo y disfrutar de la montaña, sus paisajes y su entorno natural.

Hay paisajes que resumen el Pirineo en una sola imagen: montañas, praderas y, entre ellas, el agua tranquila de un ibón. Estos lagos de origen glaciar son una de las imágenes más características de la alta montaña y también una magnífica excusa para calzarse las botas y descubrir algunos de los rincones más especiales de los valles de Tena y Benasque.

Desde pequeñas excursiones para disfrutar en familia hasta rutas para quienes buscan adentrarse un poco más en la montaña, seleccionamos seis ibones que merece la pena conocer este verano en el Pirineo aragonés.

Ibones en el Valle de Tena

1. Ibones de Sabocos y Asnos: dos clásicos desde Panticosa

Una de las formas más sencillas de acercarse a un auténtico paisaje de alta montaña.

La Telecabina de Panticosa permite ganar altura cómodamente hasta la zona de Petrosos, punto de partida de varias rutas de senderismo. Desde aquí se puede caminar hasta los ibones de Sabocos y Asnos, dos enclaves espectaculares de la Sierra de Tendeñera.

La ruta al Ibón de Sabocos tiene unos 5 km entre ida y vuelta, 210 metros de desnivel y alrededor de 1 hora y 40 minutos de recorrido. El Ibón de Asnos presenta unas características similares, con aproximadamente 4,5 km entre ida y vuelta.

Ambas son una opción ideal para descubrir el entorno de Panticosa y disfrutar de una jornada de montaña sin afrontar grandes distancias.

Perfecta para: familias, iniciarse en el senderismo y quienes buscan una excursión accesible en plena montaña.

2. Ibones de Anayet: una de las grandes postales del Valle de Tena

Hay lugares que justifican cada paso del camino, y los Ibones de Anayet son uno de ellos.

La ruta comienza en la zona de Corral de las Mulas, cerca de Formigal, y asciende progresivamente hasta alcanzar la gran planicie donde aparecen los ibones, rodeados por algunas de las siluetas más reconocibles del Pirineo.

Desde allí, el Pico Anayet y el Midi d’Ossau se convierten en protagonistas de una panorámica espectacular.

El recorrido completo es de aproximadamente 11 kilómetros entre ida y vuelta y presenta un desnivel considerable, por lo que está especialmente recomendado para personas acostumbradas a caminar por montaña.

Perfecta para: senderistas habituales y amantes de los grandes paisajes de alta montaña.

3. Ibón de Piedrafita: a los pies de Peña Telera

A los pies de la imponente Sierra de la Partacua, el Ibón de Piedrafita es otro de los grandes clásicos del Valle de Tena.

Su entorno es especialmente reconocible por la presencia de Peña Telera, que domina el paisaje y convierte el ibón en uno de los rincones más fotogénicos del valle.

Existen diferentes posibilidades para realizar la excursión, incluida una ruta que atraviesa el Hayedo del Betato antes de alcanzar el ibón, combinando bosque y paisaje de montaña en una misma jornada.

Es una alternativa especialmente recomendable para quienes buscan una excursión tranquila y un recorrido muy visual.

Perfecta para: familias, fotografía y una primera toma de contacto con los ibones del Pirineo.


Ibones en el Valle de Benasque

El Valle de Benasque concentra algunos de los paisajes de alta montaña más espectaculares del Pirineo. Sus valles, bosques y grandes macizos esconden numerosos ibones de origen glaciar que convierten este territorio en un destino imprescindible para los amantes del senderismo.

Elegir solo tres no es fácil, pero estos son un magnífico punto de partida.

4. Ibones de Villamuerta: una excursión corta con vistas al Aneto

Una opción ideal para quienes buscan una excursión sencilla sin renunciar a uno de los grandes paisajes del Valle de Benasque.

La ruta comienza en La Besurta y conduce primero al Ibón de Villamuerta y después al Ibón Alto de Villamuerta.

Son apenas 2,8 kilómetros entre ida y vuelta, con unos 185 metros de desnivel y alrededor de 1 hora y 45 minutos de marcha efectiva.

¿La recompensa? Una magnífica panorámica hacia el Aneto y el macizo de la Maladeta.

Perfecta para: familias acostumbradas a caminar, excursiones de media jornada y quienes quieran descubrir el entorno de La Besurta.

5. Batisielles y Escarpinosa: bosque, agua y alta montaña

Esta es probablemente una de las rutas más completas de la selección.

El recorrido comienza en el Valle de Estós y acompaña durante buena parte del trayecto al río, atravesando bosques y praderas hasta alcanzar primero el pequeño Ibonet de Batisielles, uno de los rincones más conocidos del valle.

Desde allí se puede prolongar la excursión hasta el Ibón de Escarpinosa, situado en un espectacular entorno de alta montaña, rodeado de pino negro y bajo las agujas de Perramó e Ixeia.

La ruta completa requiere varias horas de caminata, por lo que resulta perfecta para dedicar una jornada entera a descubrir esta parte del Valle de Benasque.

Perfecta para: senderistas que quieran pasar un día completo en la montaña y disfrutar de uno de los paisajes más representativos del valle.

6. Ibón de Gorgutes: un balcón hacia la Maladeta

Para quienes buscan un ambiente de alta montaña algo más marcado, el Ibón de Gorgutes es una magnífica elección.

La ruta comienza al final de la carretera A-139, en la cabecera del Valle de Benasque, y asciende entre pino negro, bloques de granito y grandes praderas alpinas hasta alcanzar el ibón, situado bajo el Puerto de la Glera.

Una vez arriba, las panorámicas hacia el macizo de la Maladeta son uno de sus grandes atractivos. Para quienes quieran alargar la excursión, el recorrido puede continuar hasta el Puerto de la Glera, prácticamente en la frontera con Francia.

La excursión al ibón tiene una duración aproximada de 3 horas y 40 minutos y requiere estar habituado a caminar por terreno de montaña.

Perfecta para: senderistas que busquen una ruta algo más montañera y grandes panorámicas.

Los ibones: un paisaje para disfrutar y proteger

Los ibones son uno de los paisajes más especiales del Pirineo, pero también ecosistemas de alta montaña especialmente frágiles. Sus aguas, su flora y su fauna requieren una protección especial para conservarse en buen estado.

Por eso, cuando los visites, recuerda que los ibones no son zonas de baño. Disfrútalos desde la orilla y respeta siempre el entorno y la normativa de cada espacio.

Además:

  • Sigue los senderos señalizados y evita pisar la vegetación de las orillas.
  • No dejes residuos ni restos de comida.
  • No recojas plantas, piedras ni otros elementos naturales.
  • Respeta la fauna y evita cualquier comportamiento que pueda alterar el entorno.
  • Consulta las indicaciones y posibles restricciones específicas antes de realizar la ruta.

Disfrutar de los ibones también significa ayudar a conservarlos.

Noticias

agosto 11, 2026

Tu escapada de agosto está en la montaña

Durante el mes de agosto, Cerler y Panticosa mantienen su actividad con remontes, rutas, bicicleta, propuestas familiares y gastronomía en altura para seguir disfrutando de la montaña también en verano.

El verano avanza, pero todavía quedan muchos días para disfrutar de la montaña. Cerler y Panticosa mantienen su actividad durante el mes de agosto con propuestas para respirar aire puro, descubrir nuevos paisajes y vivir el Pirineo de una forma diferente.

Rutas, remontes panorámicos, bicicleta, experiencias en familia y gastronomía en altura convierten ambas estaciones en el punto de partida perfecto para una escapada estival.

Cerler, la montaña desde otra perspectiva

En Cerler, el telesilla El Molino permite ascender cómodamente y contemplar algunas de las mejores vistas del valle de Benasque.

Desde la zona alta de la estación parten diferentes itinerarios con los que adentrarse en el entorno, descubrir los Miradores de Cerler o recorrer el Bosque de Labert. También existen opciones para quienes buscan rutas más exigentes y quieren seguir ganando altura hasta enclaves como Cogulla o Gallinero.

Los amantes de la bicicleta pueden transportar su BTT en el telesilla y disfrutar de los recorridos habilitados en la estación, combinando deporte, naturaleza y panorámicas del Pirineo.

Para quienes visitan Cerler en familia, las actividades infantiles permiten que los más pequeños se acerquen a la montaña de una forma entretenida, aprendiendo a orientarse y a desenvolverse en el entorno natural.

La jornada puede completarse con una parada gastronómica en Remáscaro o en el restaurante El Bosque, situado en plena montaña.

Panticosa, una puerta de entrada a los ibones

En Panticosa, la telecabina facilita el acceso hasta la zona de Petrosos, situada a casi 1.900 metros de altitud y rodeada de algunos de los paisajes más representativos del valle de Tena.

Desde este punto pueden iniciarse diferentes rutas señalizadas, adaptadas a distintos niveles, para descubrir el entorno de la estación y acercarse a lugares como el ibón de Sabocos o el ibón de Asnos.

A través de la actividad Conviértete en montañero, los visitantes pueden realizar excursiones guiadas y conocer la montaña acompañados por profesionales, aprendiendo además a interpretar el paisaje y a moverse por el entorno con seguridad.

La experiencia puede combinarse con otros planes del valle, como las Pasarelas de Panticosa, las rutas en bicicleta o una visita al propio núcleo de Panticosa.

Para reponer fuerzas, la zona cuenta con diferentes espacios de restauración, como la cafetería y terraza de Petrosos, el Kiosko o la cafetería de Sabocos, donde disfrutar de una pausa rodeado de montaña.

Un plan diferente para los días de agosto

No hace falta esperar al invierno para volver a disfrutar de Cerler y Panticosa. Una ruta entre ibones, un paseo panorámico, una jornada en bicicleta o una comida con vistas pueden convertir cualquier día de agosto en una escapada diferente.

Noticias

agosto 3, 2026

Javalambre: punto de observación del eclipse en Aragón

Del 10 al 13 de agosto de 2026, la estación de Javalambre se convierte en Punto de Observación Oficial del Gobierno de Aragón para ofrecer una experiencia única.

Del 10 al 13 de agosto de 2026, la estación de Javalambre se prepara para vivir una experiencia única en plena montaña: el eclipse solar total, un evento pensado para disfrutar de este fenómeno único desde uno de los cielos más especiales de Europa.

Durante cuatro días, la estación se transformará en un punto de encuentro para amantes de la astronomía, familias, senderistas y visitantes que quieran vivirlo de una forma diferente. Las entradas ya están disponibles en la web oficial.

Mucho más que un eclipse

A lo largo del evento, los visitantes podrán participar en talleres y charlas astronómicas, disfrutar de veladas bajo las estrellas, subir en los telesillas Camarena y Ventisquero, recorrer la estación a través de rutas senderistas guiadas o relajarse en las zonas de descanso habilitadas.

También habrá espacio para la música, el ocio familiar y la gastronomía, con DJ, conciertos, zona infantil, hinchables, cafeterías, food trucks y espacios para disfrutar del ambiente de la estación.

Programa de actividades

Lunes 10 de agosto | Bienvenida a la experiencia

La primera jornada servirá para dar la bienvenida al evento con una tarde pensada para empezar a disfrutar del entorno.

Durante la tarde habrá música, zona infantil con hinchables, ruta senderista guiada y talleres y charlas astronómicas.

Al caer la noche, la programación continuará con una velada astronómica, una forma especial de cerrar el primer día bajo el cielo de Javalambre.

Martes 11 de agosto | Astronomía, música y actividades en familia

El martes será una jornada completa, con actividades desde la mañana hasta la noche.

Por la mañana se celebrarán rutas senderistas, talleres y charlas astronómicas, fiesta de la espuma y actividades infantiles con hinchables y zona familiar.

Al mediodía, el ambiente continuará con música, y por la tarde volverán las actividades de senderismo y propuestas para los más pequeños.

La noche tendrá uno de los momentos más especiales de la jornada con el concierto de Marlene Grupo de Versiones y una nueva velada astronómica, perfecta para seguir descubriendo el cielo de Teruel.

Miércoles 12 de agosto | El gran día del eclipse

El miércoles será el día central y la jornada más esperada del evento.

La mañana comenzará con ruta senderista, una sesión de movilidad activa, actividades infantiles, fiesta de la espuma y la actuación de Tambores y Bombos El Torico, que pondrán ambiente al inicio del día.

Al mediodía, la estación acogerá un vermú con música, antes de la apertura progresiva de las zonas de observación.

Por la tarde, los visitantes podrán acceder a las plataformas situadas en las cotas altas de la estación para vivir el eclipse desde un punto de observación.

Después del eclipse, la experiencia continuará por la noche con música clásica en directo y observación libre de las Perseidas, una propuesta perfecta para cerrar una jornada irrepetible mirando al cielo.

Jueves 13 de agosto | Despedida en la montaña

El jueves será una jornada más tranquila, pensada para disfrutar del entorno, las zonas de restauración y el ambiente de despedida.

La estación permanecerá abierta durante el día, con espacios gastronómicos y zonas habilitadas para que los visitantes puedan completar la experiencia antes de la salida escalonada.

Javalambre, uno de los cuatro puntos de observación en Aragón

Gracias a la calidad de su cielo y su ubicación, este enclave será uno de los cuatro puntos de observación especial para disfrutar del eclipse del 12 de agosto de 2026. Consulta toda la información sobre el Punto de Observación del Eclipse de Javalambre.

Noticias

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