noviembre 16, 2015

¿Cómo evitar una lesión de rodilla esquiando?

La lesión más habitual en el esquí es la de rodilla. Es un dato conocido por todos, ya que es la articulación más grande, a que soporta el peso del cuerpo cuando estamos de pie, y la que está más expuesta a sufrir una lesión por la flexión a la que se encuentra sometida durante la práctica del esquí. Pero los fisioterapeutas están acostumbrados a tratar todo tipo de lesiones en distintas partes del cuerpo, como contracturas, distensiones o roturas fibrilares, que se producen especialmente entre los esquiadores que acuden a las pistas con una escasa o inadecuada preparación física.
Si un esquiador está en buena forma física tendrá menos posibilidades de sufrir una lesión, ya que otras estructuras corporales, como músculos, tendones o ligamentos serán capaces de mantener la estabilidad de una articulación en caso de caída, por poner un ejemplo. Es decir, una buena forma física y el empleo de una correcta técnica de esquí o snow son la mejor combinación para evitar lesiones o, al menos, minimizar el riesgo de que se produzcan.
¿Y cómo se consigue esa buena forma física para el esquí? Sergio Álvarez, que lleva 12 años trabajando como fisioterapeuta en Formigal, aconseja  combinar ejercicios aérobicos con otros de resistencia, equilibrio, flexibilidad y fuerza muscular para asegurarnos de que nuestras articulaciones están en su mejor estado.
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Álvarez atiende muchas lesiones de origen muscular en su consulta, además de esguinces o luxaciones leves.
Lesiones leves. Hablamos sobre todo de lesiones de origen muscular, como contracturas, sobrecargas, calambres, distensiones, pequeñas roturas fibrilares, tendinopatías… “Todas ellas suelen producirse por falta de preparación, física, desconocimiento de la técnica, agotamiento, movimientos repetitivos, mala hidratación, alimentación… aunque también hay otras que tienen un componente más traumático, como contusiones, hematomas o torceduras”, explica el fisioterapeuta. Las fracturas en brazos, muñecas o manos no suelen tener mayores consecuencias a no ser que presenten alguna complicación de tipo infeccioso, vascular o nervioso. Una lesión habitual es el ‘pulgar del esquiador’, producida cuando la correa del bastón se engancha y el dedo pulgar se va hacia atrás y produce una lesión en los ligamentos colaterales del dedo. Ya hay bastones que incorporan un mecanismo de suelta rápida para evita que esto ocurra. En cuanto al snow, son habituales las lesiones de cadera o pelvis a consecuencia de caídas. La más común es la coccigodinia (dolor de coxis) producida por caídas de nalgas y que suele llevar consigo la luxación de este hueso.
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Lesiones graves (requieren tres semanas o más de recuperación). Normalmente son de origen traumático: caídas, enganchones, choques…, que suelen dar como resultado esguinces, luxaciones, fracturas, traumatismos, etc. Ya hemos visto que la gran lesión del esquí es la de rodilla -un 40% del total de lesiones-. Le siguen, en volumen, los esguinces de tobillo y algunas fracturas.  En el tronco existe una lesión sin consecuencias grave pero que es muy incómoda, muy dolorosa y  de lenta de recuperación. Se trata de la contusión costal, normalmente a raíz de una caída fuerte y seca contra el suelo, y se ven muchas a lo largo de la temporada. Además, es habitual que esta lesión vaya asociada a la fractura  de una o varias costillas.
Lesiones muy graves. Dentro de las lesiones de rodilla, una de las más habituales es la lesión del ligamento lateral interno. Su gravedad va a depender de si hay o no rotura del ligamento o si esta lesión se asocia a otras como meniscos o ligamentos cruzados. Todas estas estructuras, además de otras como cartílagos, bursas, cápsula articular… se pueden lesionar  por separado o juntas, como ocurre con la famosa a la vez que temida Triada, con rotura del ligamento colateral medial o ligamento lateral interno, del ligamento cruzado anterior y  también del menisco interno. “Es una lesión gravísima por la cantidad de estructuras afectadas y que puede arruinar el deporte favorito de cualquier persona y por supuesto terminar con la carrera deportiva de un profesional”, recuerda Sergio Álvarez.
En cuanto al tronco, hay que citar las fracturas vertebrales, que pueden tener consecuencias muy graves si hay afectación neurológica.
Y, en la cabeza, dependiendo del traumatismo las consecuencias de la lesión pueden ser gravísimas, aunque el uso cada vez más extendido del casco ha minimizado las consecuencias de este tipo de accidentes.
Si sufres una lesión, aunque creas que no es nada, acude al médico o al fisioterapeuta, ya que con su ayuda puede resolverse rápidamente. Si esperas y sólo acudes cuando la lesión se agrave, lo único que conseguirás es retrasar los tiempos de recuperación. Sólo un profesional puede evaluar la gravedad de tu lesión. Por ejemplo, lo que crees un simple golpe sin consecuencias en el hombro, podría ser una luxación o fractura de clavícula –frecuentes en snowboard-. Un consejo: no fuerces tus articulaciones, especialmente al final del día. Si te sientes agotado, déjalo, no peques de imprudencia o exceso de confianza. Es muy habitual escuchar en la consulta del fisioterapeuta  “Fue ya al final” o «Me caí en la última bajada”, apunta Sergio.

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noviembre 9, 2015

Ejercicios para preparar la temporada: Pon a punto tu corazón y tus músculos

Estas deseando que empiece la temporada de esquí, pero ¿estás en buena forma física para ese arranque?¿Y cómo hay que prepararse físicamente durante la pretemporada? ¿Hay ejercicios o deportes que pueden beneficiar al esquiador o snowborder? Si quieres llegar a las pistas con los deberes hechos, lo ideal es no haber dejado de hacer deporte desde que guardaste tus esquís o tu tabla al cierre de la temporada pasada.
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Si ese es tu caso, ¡enhorabuena! Seguro que estás en una forma física envidiable. Y, si por el contrario, hace mucho que no te mueves, recuerda que debes poner a punto tu corazón (con ejercicios cardiovasculares) y tus músculos. No intentes esquiar el primer día ocho horas seguidas sin una preparación previa.
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Si quieres saber qué actividades te irán mejor para prepararte para el esquí, toma nota:
– Ejercicios cardiovasculares. Sal a caminar, correr, montar en bici… ya que con ello vas a preparar tu cuerpo para otros entrenamientos más exigentes o específicos. Una vez que vayas consiguiendo una condición física aceptable, que tu corazón esté preparado para asumir nuevos esfuerzos, podrás incluir ejercicios más específicos para el esquí y el snowboard.
– Fortalecimiento de músculos. Lo ideal es fortalecer los músculos que más vas a utilizar durante la temporada: cuádriceps, tríceps, isquiotibiales, glúteos… Además de las máquinas específicas para ello que encontrarás en cualquier gimnasio, hay montones de ejercicios sencillos que puedes hacer en casa o en cualquier otro lugar: sentadillas, saltos, subir y bajar escaleras, saltar a la comba, ejercicios con pesas, con cintas elásticas y ejercicios de equilibrio. Incluso puedes aprovechar las nuevas tecnologías y descargarte apps que te ayudarán a mantenerte en forma. Piensa sobre todo en tus piernas, pero no te olvides del tronco y los brazos.
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Y una vez que comience la temporada, ¿sabes qué ejercicios te conviene hacer antes de empezar tu jornada de esquí o snow? “Son esenciales los ejercicios de calentamiento que engloben mucha movilidad articular, es decir, flexionar, rotar, extender, las rodillas, tobillos, caderas , hombros… de forma repetitiva y consiguiendo una buena amplitud de movimiento”, explica el fisioterapeuta Sergio Álvarez, que lleva 12 años trabajando en Formigal. Además de eso, aconseja hidratarse bien antes, durante y después del ejercicio.
Y al final del día hay que hacer una meticulosa labor de estiramientos, centrada en las extremidades inferiores, las superiores y el tronco.
Si empiezas la temporada en buena forma y eres constante con tus ejercicios y estiramientos, además de sentirte mucho mejor físicamente, tendrás mucho ganado para evitar lesiones. ¡A disfrutar de la nieve!

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noviembre 9, 2015

¿Por qué son cálidos los iglús?

Seguro que te lo has preguntado alguna vez. ¿Por qué son cálidos los iglús? ¿Cómo puede hacer calor en mitad de un paisaje nevado y en un refugio construido con nieve y hielo? La respuesta es más sencilla de lo que crees: en un lugar donde la temperatura ambiente puede alcanzar los -40 ºC, dentro del habitáculo del iglú podrías estar a 0ºC, solo por estar resguardado del viento y gracias al calor corporal.
Lo principal para alcanzar esa temperatura es permanecer aislado del viento. Además, la nieve actúa como aislante mientras atrapa el calor del cuerpo. El aislamiento se logra porque el iglú se construye con nieve comprimida, que hace que el aire frío se asiente en el fondo. Por eso los esquimales construyen varios niveles en sus iglús, para poder dormir en los niveles más altos, donde también pueden mantener prendido el fuego –que, por extraño que parezca, no logra derretir el hielo del iglú por el intenso frío del exterior-.
¿Sabes de dónde procede su nombre? El iglú o iglóo proviene de las lenguas inuit, nativas de los esquimales de Alaska, Canadá y Groenlandia y quiere decir literalmente ‘casa de nieve’. Se trata de un refugio construido con bloques de hielo o de nieve compactada, que generalmente tiene forma de cúpula, con una puerta y un pequeño túnel de acceso por uno de sus lados y un pequeño agujero de ventilación por arriba –para que deje salir el humo y no asfixie a quienes están dentro-, que comenzó a construirse para que los esquimales se refugiaran del frío durante las épocas de caza. Actualmente se sigue utilizando como refugio temporal.

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En el iglú de Formigal-Panticosa encontrarás el sushi más delicioso.

¿Y cómo se hace un iglú? Es una estructura realmente fascinante, que sólo necesita nieve lo suficientemente dura para poder mantener la estructura de bóveda en pie, y una temperatura ambiente bajo cero. La nieve que se utiliza para construir un iglú debe ser suficientemente compacta como para ser cortada y colocada de manera apropiada, siguiendo un círculo y en forma de espiral ascendente. Cada bloque se apoya en los anteriores para ir cerrando progresivamente la cúpula. La puerta del iglú debe ser pequeña y estar orientada de tal forma que impida la entrada del viento al refugio. Es habitual que la puerta esté resguardada por un pequeño túnel, así se asegura el mantenimiento de una temperatura estable dentro del iglú, entre -7 y 16ºC.
Aunque normalmente un iglú es un alojamiento temporal y suele tener capacidad para un máximo de dos o tres personas, también los hay con capacidad para alojar a una familia completa o a un nutrido grupo de hasta 20 personas. Estos grandes iglús requieren de un mantenimiento constante para garantizar la permanencia de esta gran ‘casa de hielo’, que puede incluir camas, sofás e, incluso, estufas. De hecho, hay incluso hoteles de hielo basados en esta estructura esquimal.
Y si quieres entrar en un iglú sin hacer esfuerzos para construirlo, no dejes de visitar el bar El iglú  cuando arranque la temporada. Está en el descenso de Izas, en Formigal-Panticosa, donde podrás degustar un exquisito surtido de sushi, entre otras delicias, mientras te sientes como un verdadero esquimal a resguardo del viento.

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octubre 30, 2015

“No soy el típico fisio obsesionado con no lesionarme, cuando esquío sólo pienso en disfrutar”

Sergio Álvarez tiene 39 años, es asturiano y lleva 12 años trabajando en Formigal como fisioterapeuta. Por su consulta pasan muchos lesionados -especialmente de rodilla por el esquí y de muñecas y clavícula por el snow-. Hablamos con él de estas lesiones y, sobre todo, de cómo evitarlas. Y, cómo no, hablamos de esquí, un deporte que le apasiona. De hecho, es el esquiador con más metros de desnivel esquiados en las estaciones del Grupo Aramón (841.950 m), según la aplicación de AramonZone 
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¿La rodilla sigue siendo la principal lesión de esquí?
Sin duda alguna. También hay una lesión articular frecuente, la lesión del pulgar del esquiador, que es un esguince sufrido en los ligamentos colaterales del primer dedo de la mano, pero no es tan frecuente como las de rodilla. Además, hay un gran número de lesiones de origen muscular, menos graves, que suelen producirse en personas con una mala preparación física de base: contracturas, sobrecargas, roturas fibrilares, distensiones…
¿Y por qué hay tantas lesiones de rodilla?
La rodilla es la articulación más grande del cuerpo, soporta una gran cantidad de fuerza, ya que por su situación proporciona estabilidad al peso del cuerpo cuando estamos de pie. Cualquier tensión producida tanto por la irregularidad del terreno, el gesto técnico deportivo o el peso del cuerpo se transmiten a la rodilla, y  es aquí donde una preparación física adecuada juega un papel crucial para evitar la lesión, ya que estructuras como músculo, tendones, ligamentos… intervendrán para mantener la estabilidad de la articulación.
¿Cómo se puede evitar sufrir una lesión?
La mejor combinación posible para evitar una lesión es una buena preparación física junto con una técnica adecuada. Si las combinamos, los riesgos se minimizan en un tanto por ciento altísimo.
¿Qué ejercicios aconseja hacer para evitar o minimizar una lesión de rodilla?
Ejercicios que combinen el trabajo aeróbico con la fuerza muscular, coordinación equilibrio, resistencia y flexibilidad. Todos ellos son factores  determinantes del rendimiento deportivo porque nos ayudan a mantener la integridad de las articulaciones y las  estructuras musculotendinosas.
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¿Qué es lo mejor del esquí?
No tengo palabras, para mi lo es todo. Es lo que me trajo al valle.
¿Está deseando que llegue ya la temporada? ¿Echa mucho de menos el esquí fuera de temporada?
Claro que lo echo de menos, querría esquiar todo el año. Es lo que más me gusta hacer y no me canso de ello. Es verdad que lo llevo bien cuando no hay nieve porque monto en bici, pero a partir de septiembre me entran unas ganas locas de ponerme los esquís. No sé, es como una enfermedad.
¿Qué otros deportes practica?
Ahora sólo mountain bike, antes hacía más cosas pero la bici es otro deporte que me tiene enganchado. Vivimos en un valle increíble en el que, con el aumento de usuarios de este deporte, se está haciendo una labor importante de recuperación y limpieza  de caminos y senderos que merece la pena recorrer.
¿Influye ser fisioterapeuta a la hora de hacer deporte? ¿Cuida más algunos movimientos?
En mi caso no. No soy el típico fisio obsesionado con no hacer esto  o lo otro para no lesionarme, cuando esquío o monto en bici sólo pienso en disfrutar. Si bien es verdad que esta profesión me sirve para conocer mi cuerpo y saber escucharlo cuando te va dando avisos y así anticiparme y evitar lesionarme, aunque ante una caída a veces poco se puede hacer.
¿Ha sufrido alguna lesión en la nieve?
Sí, me fracturé el quinto metacarpiano de la mano derecha. No se me olvidará porque fue el 31 de enero de 2006 , en plena temporada, así que te puedes imaginar, ni trabajar ni esquiar… Fue un invierno complicado.
 
 
 
 

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octubre 29, 2015

Prepara tu piel para el frío

Anorak, botas, tablas… Ya estás listo para comenzar tu temporada de esquí, pero ¿estás seguro de que tu piel está protegida? Es muy importante hidratarla y cuidarla durante todo el año para que al inicio de la temporada no sufra al someterse al frío, el viento y la nieve de las altas cumbres.
Es importante cuidar la piel con una crema hidratante –puede ser incluso con color- durante todo el año. Sí, todos y cada uno de los días del año si quieres que tu piel esté realmente protegida de los rayos nocivos del sol y preparada para afrontar lo más crudo del invierno sin lamentarte después de piel seca o agrietada, picores o descamaciones.
Los expertos aconsejan utilizar un factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés, Solar Protection Factor) como mínimo del 8, incluso en días nublados, ya que los rayos solares atraviesan la capa de nubes. Si sigues este sencillo consejo, tu piel llegará en perfecto estado al inicio de temporada y será capaz de afrontar las inclemencias del tiempo invernal sin inmutarse.
¿Y cómo cuidar la piel ya en temporada? Ahora que estás pensando en todo lo que debes llevar en la mochila de esquí, no olvides incluir en tus previsiones tu crema protectora para la cara y un protector labial. Ya sabes que la nieve funciona como un espejo y refleja el 80% de la radiación ultravioleta. Además, cuanto más alto estés, más dañino puede ser el reflejo del sol sobre tu piel. Toda precaución es poca para evitar males mayores a corto y largo plazo.
Protegerte es tan fácil como llevar la crema y el cacao adecuados  que puedes encontrar unidos en un solo envase- y no olvidarte de reponerlos con regularidad a lo largo de la jornada de esquí o snow. Los expertos aconsejan utilizar cremas de 50 SPF como mínimo para los días de sol radiante aunque, si tu piel es muy delicada, deberías usar una crema de ‘pantalla total’. Así que tenlo en cuenta a la hora de comprar la tuya.
¿Cuántas veces debes repetir la aplicación? Lo ideal es que te apliques una primera capa de crema una media hora antes de la exposición al sol. Y que repitas la aplicación cada dos horas como mínimo. Esto dependerá también de las condiciones meteorológicas y de la intensidad del ejercicio que practiques. Ante una actividad intensa con la que sudes más, es probable que necesites reponer antes la crema. Si quieres estar más seguro, compra una crema protectora con fórmula waterproof, que se mantendrá incluso con la humedad y el sudor. Ésta es una buena solución para los niños, ya que su piel es más sensible y están más expuestos al jugar directamente con la nieve.
En días nublados o con ventisca puedes rebajar el nivel de protección en las pistas, pero nunca por debajo de 15 SPF. Está claro que la mayor parte del cuerpo la llevarás bien cubierta mientras disfrutas de tu deporte favorito, pero esos pequeños resquicios que quedan al aire (la nariz, las mejillas, las orejas y los labios) son precisamente los que necesitan más atención. Si ya eres un esquiador experimentado no hace falta que te recordemos que, en días de ventisca, esas zonas son las que se llevan la peor parte.
La mayoría de las marcas ya incluyen agentes regeneradores y protectores del ADN para evitar el fotoenvejecimento de la piel. Pero no olvides que, aunque lleves gorro, la radiación solar atraviesa determinados tejidos, así que ponte crema incluso en esas zonas que no parecen quedar a la vista. Incide en frente, nariz, mejillas y mentón, e incluye en este punto las orejas, que por su alta vascularización son muy propensas a las quemaduras solares.
En el caso de los labios, es importante que los protejascon cacaos ricos en agentes reparadores, como la manteca de karité o el aceite de germen de trigo, ya que aparte de la radiación ultravioleta, el mismo frío desgasta sus barreras naturales creando pequeños cortes y grietas que podrían llegar a sangrar. Además, procura no humedecer los labios muy a menudo, porque la saliva reblandece su capa más externa y los vuelve aún más vulnerables. Si has tenido fiebre o acabas de sufrir algún herpes labial, ten especial cuidado. La altitud y las condiciones extremas podrían hacerlos reaparecer.
Y presta especial atención a la protección de tus manos. Puede que, al igual que pasa con la frente, creas que no es necesario protegerlas porque van dentro de los guantes, pero piensa en cuando haces un pequeño parón para tomar un tentempié. Al quitarte los guantes tus manos sufren un cambio de temperatura muy brusco que podría desembocar en grietas y sabañones si no están bien hidratadas. Protégelas habituándote a utilizar a diario una crema de karité.
Recuerda incluir tu pack solar en tu mochila de esquí. ¡Estarás completamente protegido para disfrutar de grandes días de nieve!

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octubre 27, 2015

¿Estás a punto para la temporada de esquí?

El arranque de la temporada está a la vuelta de la esquina y, antes de lo que imaginas, estarás deslizándote por las pistas. ¿Has pensado ya en qué debes hacer para empezarla en buena forma física? Con algunos sencillos ejercicios y algunos consejos, te sentirás en plena forma para disfrutar a tope del esquí o el snow.
Si eres de los que hace deporte todo el año, bastará con que refuerces los ejercicios de piernas y los abdominales. Recuerda que tus músculos, y tu corazón, deben adaptarse a las bajas temperaturas, el viento y la nieve, y cuanto más entrenados estén, menos sentirán el cambio. Si, por el contrario, llevas unos meses sin hacer apenas deporte, es necesario que durante las semanas previas al inicio de la temporada hagas algo de ejercicio cardiovascular, y que trabajes las piernas –corriendo, jugando al fútbol o baloncesto, montando en bici, etc.-, y los abdominales. Cuanto más ejercicio hagas ahora, menos sufrirán tus piernas cuando empieces a esquiar. Y evitarás las temidas agujetas y los incómodos tirones, además de minimizar el riesgo de sufrir una lesión.
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¿Cuándo empezar? Si mientras lees esto estás pensando en que deberías haber empezado ya tu entrenamiento de pretemporada es porque realmente lo necesitas. En este caso la respuesta es clara: debes empezar ya mismo. ¡No dejes para mañana los ejercicios que puedas hacer hoy!
Se trata de poner en forma todo el cuerpo, con ejercicios que potencien tanto tu resistencia como tu flexibilidad. Puedes hacer sentadillas –aunque te cueste hacerlas, son ideales para reforzar los muslos y los glúteos, lo que te vendrá muy bien cuando empieces a esquiar-, abdominales –además de mantener el vientre plano te ayudarán a controlar todo tu cuerpo mientras esquías- y ejercicios para mantener en forma tus músculos isquiotibiales -en la parte posterior de las piernas-, por ejemplo, sentándote en el suelo boca arriba, con las rodillas flexionadas y levantando las caderas mientras mantienes las manos pegadas al suelo, para volver a bajar y repetir la operación mientras respiras profundamente.
Además, deberías hacer ejercicios que potencien la flexibilidad de tus rodillas y tobillos, que deben estar fuertes cuando comience la temporada. Puedes nadar a crol o a espalda, o montar en bicicleta con el sillín a la altura correcta para no presionar las articulaciones.
Aunque quede poco tiempo para que empiece la temporada, no intentes hacerlo todo de golpe. Lo ideal es que vayas subiendo la intensidad de tus sesiones de forma gradual. Y si te cuesta ponerte en marcha, piensa que al final de tu sesión de ejercicio llega la mejor parte: debes hacer estiramientos para evitar sobrecargas musculares. Los expertos aconsejan repetir cada estiramiento entre 7 y 10 veces y mantener la tensión de 5 a 7 segundos, llegando hasta el punto de dolor, pero sin llegar a sobrepasarlo. De esta forma, además de terminar la sesión deportiva relajado, reducirás el riesgo de lesiones.
¿A qué esperas para poner tu cuerpo en forma?

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septiembre 23, 2015

¿Guantes para esquiar de cuero o sintéticos?

La elección de guantes puede ser una tarea complicada, ya que la oferta es inmensa y son muchas las características que debes tener en cuenta para escoger los más adecuados para ti: que tengas un buen aislamiento térmico, que sean ligeros y resistentes, que tengan refuerzos en las zonas más expuestas a sufrir impactos y, cómo no, que te resulten cómodos y tengan un tacto agradable.
Un guante funciona como una cámara de aire y su temperatura se eleva por el calor que desprenden tus manos –sometidas a un gran desgaste físico durante la jornada de esquí-. Es decir, el guante no calienta por sí mismo, lo que hace es mantener el aire caliente que tú mismo generas. Y, cómo no todos los esquiadores tenemos la misma resistencia al frío, hay que escoger el material que mejor se adapte a tus necesidades térmicas. ¡No hay nada más incómodo que esquiar con frío en las manos!
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Puedes encontrar guantes finos, que puedes utilizar solos aunque lo más habitual es usarlos como guante de primera capa sobre el que utilizar otro más grueso y aislante. De hecho, encontrarás modelos dobles, con dos guantes que puedes utilizar solos o combinados, según tus necesidades en cada momento.
Lo más habitual es utilizar guantes con membrana impermeable (de Gore-Tex, TexTrem, Strata…), que te darán una protección total frente a la climatología adversa. Además, estos guante pueden incorporar un relleno de fibras térmicas o de plumas para garantizar un mayor aporte de calor a tus manos.
Una opción interesante es optar por las manoplas, que mantienen el calor de forma más eficiente que los guantes, gracias al contacto entre los dedos. Por el contrario, las manoplas no permiten la misma movilidad que te dan los guantes y tal vez te sientas torpe con ellas, ya que no podrás utilizar los dedos con la soltura acostumbrada.
A la hora de comprar tus guantes debes prestar especial atención a la talla. Es importante que tus guantes o manoplas no te vayan demasiado justos ni te queden holgados. Si los compras pequeños, además de sentirte incómodo, es posible que las costuras comiencen a descoserse nada más empezar a usarlos. Por el contrario, si son demasiado grandes, además de no estar cómodo, sufrirás pérdidas de calor.
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Los guantes de esquí deben tener puños elásticos o hebillas con cierre, para evitar pérdidas de calor. Aseguráte además de que eliges guantes específicamente diseñados para el esquí, que te permitirán una flexibilidad y libertad de movimientos que no tienen otros guantes de invierno.
En cuanto al material, puedes elegir guantes de cuero o de materiales sintéticos. La elección dependerá fundamentalmente de tus gustos y tu presupuesto. Como siempre, déjate aconsejar por los expertos vendedores. Ellos sabrán decirte cuál te conviene más, según tu actividad y tus necesidades. Se trata de encontrar el punto justo entre la calidez del guante, la maniobrabilidad que permite, su aspecto y su precio. Tómate tu tiempo para elegir el tuyo, no siempre los más caros son los mejores. Lo importante es que te sientas a gusto con ellos. ¡La temporada te espera y debes estar dispuesto a agarrarla con fuerza!

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septiembre 11, 2015

¡Elige bien tus botas de esquiar!

Con la temporada de esquí a la vuelta de la esquina, es momento de ir pensando en tus botas de esquí. Si necesitas comprarte unas botas, o equipar a tus hijos pequeños, es esencial fijarte en algunos detalles que te facilitarán la decisión. ¿Qué botas necesitas? ¿es mejor que sean rígidas o flexibles? ¿cuáles se adaptan mejor a tu peso, altura y nivel de esquí?
Hay una amplia variedad de modelos, materiales, diseño, tecnología… Vamos a revisar todas las características de las botas para que puedas escoger las más cómodas y seguras para ti y los tuyos.
Tus botas deben sujetarte bien los pies y los tobillos hagas los movimientos que hagas.  Es lo que te va a garantizar la comodidad durante la jornada de esquí. Pero, además de ser cómodas, tus botas de mantener tus pies calientes y aislados, y asegurar la correcta transmisión entre botas y esquís para que tus movimientos sean fluidos y puedas dirigirlos con precisión.
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Puede parecer una tontería, pero hay muchos esquiadores que no utilizan el número de botas que les correspondería. Lo que, además de resultar incómodo, puede hacer que tus giros no sean todo lo precisos que podrían ser y que, además, estés expuesto a sufrir lesiones.
No caigas en la trampa de escoger una talla de más para que las botas no te aprieten. Lo único que conseguirás es que el pie no quede realmente sujeto. Y pruébate las botas con un solo par de calcetines, los que habitualmente uses para esquiar.
Al probártelas, comprueba que el talón y el tobillo quedan bien sujetos –una vez cerrados los ganchos-, que tus dedos tocan ligeramente la punta interior de la bota y que puedes moverlos con libertad. Debes estar atento a cualquier posible sensación de incomodidad al probarte las botas, para evitar que te hagan daño una vez que estés en las pistas. Pero ten en cuenta que el botín perderá alrededor de un 20% de su volumen a partir de los diez primeros días de esquí, por lo que es normal que al principio te queden muy ajustadas.
Un truco para saber si una talla es la correcta: camina con las botas puestas y vigila que el talón no se separe de la bota. Y haz que tus hijos lo hagan si compras botas para ellos. Se divertirán haciéndolo y ¡es una prueba infalible!
Rigidez
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La botas de esquí son rígidas, de eso no hay duda, aunque las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Si hace tiempo que no cambias de botas, te sorprenderá la comodidad de los nuevos modelos. Tu nivel de esquí es determinante a la hora de elegir botas: según el dominio que tengas necesitarás mayor o menor rigidez.
La rigidez de las botas se mide mediante un índice denominado flex: A menor flex, más flexibles serán las botas. Y, al contrario, a mayor flex, más rígidas serán las botas y más precisión te darán en el control de la trayectoria, algo muy importante si eres un experto esquiador.
Por norma general, un esquiador debutante debería usar botas con un flex inferior a 60, lo que le permitirá corregir sus errores de posicionamiento; un esquiador medio, un flex de 70 a 90; y un experto, por encima de 100, con fuerte resistencia a la flexión para poder girar de forma absolutamente precisa. Aunque el peso y la altura del esquiador también influyen: un esquiador alto y fuerte, debe elegir un nivel de flex algo superior a la media establecida para su nivel de esquí. Déjate aconsejar por los vendedores, ¡ellos saben bien qué botas te convienen y pueden aconsejarte mejor que nadie!

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septiembre 3, 2015

¿Qué esquís te convienen?

La temporada de esquí está a la vuelta de la esquina y te mueres de ganas de subir a las pistas. Llevas muchos meses esperando que llegue la nieve y no ves el momento de volver a ponerte los esquís.
Mientras llega, puedes ir poniendo a punto tu equipo. Hoy nos vamos a ocupar de lo más importante: los esquís. ¿Necesitas comprar unos nuevos? ¿cuáles te convienen más? ¿qué modelo se adapta mejor a tus características físicas y tu modalidad de esquí? Vamos a responder a todas esas preguntas analizando los distintos modelos del mercado, con una amplia variedad de materiales, diseños, tecnología y mejoras en comodidad y seguridad.

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Los esquís de FreeStyle son los mejores para disfrutar del Park

Lo primero que debes tener en cuenta es tu nivel de esquí –las tablas para novatos suelen ser más ligeras que las de los esquiadores expertos- y qué tipo de esquí practicas:

  • Esquís de pista. Para moverte por las pistas de tu estación favorita lo mejor es seleccionar unos esquís cortos y estrechos, además de flexibles y estables, que te permitirán controlar la velocidad y la trayectoria.
  • Esquís fuera pista. Si lo tuyo es el freeride, te gusta la aventura, esquiar fuera de pistas y disfrutar de bajadas por fuertes pendientes, deberías escoger unas tablas anchas, que te darán una buena superficie de agarre fuera de pistas.
  • Esquís freestyle. Tanto si esquías en pistas como en snowparks, si lo tuyo es el Freestyle debes buscar unos esquís ligeros y de doble espátula, que te permitirán moverte, hacer saltos y figuras con total facilidad.
  • Esquís polivalentes. Si te gusta esquiar tanto dentro como fuera de pistas, lo tuyo son los esquís polivalentes, que te darán muy buen rendimiento en ambas situaciones. Deben ser anchos y con espátula larga para garantizar su agarre y facilidad de manejo.

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Un patín ancho te ayudará a deslizarte en la nieve polvo

Peso y altura
Otro aspecto importante a tener en cuenta es tu peso y altura. Lo habitual es que unos esquís carving tengan una longitud entre 10 y 15 centímetros menos que tu altura, a excepción de los esquís freeride, que pueden superar la altura del esquiador.

  • Si eres novato, es preferible que sean cortos, entre 14 y 18 cm por debajo de tu altura, ya que así los manejarás más fácilmente.
  • Si tienes un nivel intermedio de esquí las tablas deberían estar entre 12 y 14 cm por debajo de tu altura.
  • Si eres un esquiador experto, la medida ideal es de 10 a 12 cm menos que tu altura.

Cuanto más largo sea el esquí más estabilidad te dará cuando bajes a gran velocidad, algo que notarás especialmente con grandes espesores y nieve virgen. Además, un esquí largo permite hacer giros de radio más amplio que unos esquís cortos –por eso los esquís freeride son más largos y pueden la altura del esquiador-, aunque es más difícil maniobrar con ellos, por eso están reservados para esquiadores de nivel medio y alto.
 
En cuanto al peso, debes tener en cuenta la relación entre tu peso y la longitud de los esquís. Como norma estándar, una persona de menos de 50 kilos debería usar unos esquís de 1,40 m de longitud; una de 50 a 60 kilos, unos esquís de 1,50 m; un esquiador que pese entre 60 y 70 kilos, unas tablas de 1,55 m; y alguien que pese más de 90 kilos, de 1,70 m.
Aunque hay tablas unisex, el sexto puede ser un factor determinante a la hora de escoger los esquís. Las mujeres utilizan tablas más flexibles y ligeras que los hombres, y sus fijaciones se colocan algo más adelante, para adaptarse al centro de gravedad femenino y facilitar el equilibrio, y la precisión a la hora de girar.
Déjate aconsejar por los expertos cuando vayas a comprar. Ellos son los que mejor pueden indicarte cómo combinar tus datos de peso y altura con tu nivel de esquí y la utilidad que les vas a dar a tus esquís. Así podrán aconsejarte unos esquís más largos de lo que indica una mera tabla, o un material más rígido o flexible en función de tus necesidades y tu comodidad.
Ya has visto que hay multitud de marcas, modelos diseños y colores donde elegir. Piensa en todo lo que te hemos contado, déjate aconsejar por un experto y elige los tuyos, ¡la nieve está al caer!
 

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abril 15, 2015

Cómo guardar y mantener el material de nieve / esquí y snow

Ahora que acaba de terminar la temporada de nieve, es momento de guardar el material de esquí. Pero no de cualquier manera, no. Si quieres encontrar tus esquís, tu tabla, tus botas o tus bastones en perfecto estado para la próxima temporada debes seguir unos sencillos consejos de almacenaje y conservación.
Conviene dedicar algo de tiempo para guardar todo el material de forma correcta. Así evitarás que se deteriore.
Esquís y tablas de snow. Lo más importante es guardarlos secos. Elimina cualquier rastro de humedad antes de guardarlos, en caso contrario podrían oxidarse los cantos, lo que dificultará el afilado posterior. Además, los expertos recomiendan aflojar las fijaciones, para asegurarnos de que mantienen su resistencia cuando vuelva a ser necesaria. Si no sabes cómo hacerlo, es mejor que acudas a un taller, donde pueden hacer además una buena limpieza y encerado de las suelas, afilar los cantos y engrasar las ataduras. Piensa que tus esquís y tu tabla sufren un gran desgaste a lo largo de la temporada –por el rozamiento de suelas y cantos, el efecto abrasivo de la nieve, las piedras, etc.– y requieren más atención que el resto de material si quieres mantener intacta su capacidad de deslizamiento.
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Vigila que, cuando guardes los esquís y tablas, los cantos no choquen entre sí ya que podrían dañarse. El mejor lugar para guardarlos es una zona seca y bien ventilada. Lo ideal es disponer de una zona específica para el material de esquí, con ganchos en la pared que mantengan la separación, pero, si no es tu caso, vigila al menos que no haya roces, que los esquís no estén unidos por los frenos (podrían sufrir daños si permanecen así tantos meses) ni apoyados en los cantos. Si dispones de una bolsa portaesquís, guárdalos dentro de ella.

  1. Lo primero que hay que hacer es limpiarlas y secarlas. Una vez extraído el botín interior se puede aplicar una cera especial para botas, tanto por dentro como por fuera de la carcasa, que se limpiará con un paño humedecido en agua jabonosa.

Lo más importante es guardar las botas bien secas y abrochadas, aunque sin apretar demasiado para que no se deformen. Vigila que la lengüeta quede en su sitio. Lo ideal es dejar las botas fuera de la bolsa que utilizas para transportarlas, en un lugar seco y bien ventilado y con papel de periódico –muy absorbente- en su interior. Así estarán perfectas cuando vuelvas a utilizarlas la próxima temporada.

  1. Antes de guardarlos comprueba que no han sufrido torceduras. Si es así, enderézalos, lávalos bien y vigila el estado de la base y cualquier otra pieza que haya sufrido desgaste. Una vez limpios y secos, guárdalos colgados por su amarre y sin que choquen con el resto del material.
  2. En primer lugar, revisa las etiquetas de tus prendas antes de lanzarte a lavarlas. Hay prendas elaboradas con materiales que no admiten lavados frecuentes ni a altas temperaturas. Lo habitual para este tipo de prendas es lavarlas con agua fría, jabón neutro y sin utilizar suavizante.

Con estos sencillos consejos, que no te llevarán más que unos pocos minutos, tu material estará perfecto para tu primer viaje a la nieve al inicio de la próxima temporada.

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