El equipo de rescate del sector Formigal y del sector Panticosa se han unido por primera vez para realizar su primera práctica de rescate en cable de forma conjunta. El objetivo de estas prácticas es saber cómo actuar ante una hipotética incidencia en cualquiera de los remontes de la estación, en el que a partir de ahora también tendrían que actuar de forma conjunta.

“Queremos que el equipo de rescate sea un mismo equipo y que esté preparado para operar en las diferentes zonas de la estación en el caso de que hubiera cualquier incidencia”, explicó Pascual Pérez, director de montaña de la estación, a los componentes del equipo de rescate en cable de Aramón Formigal-Panticosa.
En primer lugar, los rescatadores accedieron al garaje de la telecabina para recordar, en tierra, el sistema de apertura de puertas de las telecabinas así como su acceso por el techo y cómo asegurarse a ella con los correspondientes equipos. Una vez recordado, los 10 equipos se dirigieron a las cuatro pilonas sobre las que iban a realizar la práctica.



En la práctica, como es habitual, también participaron miembros de la Guardia Civil pertenecientes a los EREIM de Panticosa y Huesca, que usaron sus medios habituales además del sistema de la estación logrando excelentes resultados y demostrando una vez más el gran nivel de preparación de los componentes de estos grupos.
“Lo importante es estar tranquilo y sobre todo transmitir tranquilidad a la persona que se va a rescatar”, comentó Jesús Ortiz, jefe de nieve producida de Aramón Formigal-Panticosa.

Las pilonas de la telecabina tienen diferentes alturas. La más pequeña consta de 6 metros mientras que la más llega a los 32 metros. Se trata de la pilona 4, con 110 escalones y sobre la que ayer también se realizaron las prácticas.
“A pesar de la altura y de la posible inclinación de este remonte, resulta más fácil colocar el arnés a los que van a ser rescatados que en un telesilla, porque aquí pueden ponerse de pie”, explicó Juanjo Pes, jefe de explotación del sector Panticosa.

Los 20 componentes del equipo de rescate volvieron a demostrar su buena preparación y profesionalidad así como la seguridad por la que se trabaja día a día en las instalaciones del grupo Aramón.
Categoría: Aramón
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La Quebrantahuesos, la prueba cicloturista más dura y multitudinaria de España, cumple ya 25 años. Los 10.000 ciclistas que tomarán la salida a primera hora del sábado 20 de junio ya saben que se enfrentan a un durísimo recorrido de casi 200 km (198,9 exactamente) por el Pirineo español y francés, con desniveles que van desde menos de 400 metros a los 1.794 m del puerto de Portalet –el punto más alto de la ruta-.
Un gran reto para los corredores y un gran espectáculo para las miles de personas que cada año se asoman a animarles al borde de las carreteras pirenaicas. Entre los participantes hay nombres tan conocidos como los ciclistas Miguel Induráin y Abraham Olano o la alpinista Edurne Pasaban.
El recorrido circular tiene salida y llegada en Sabiñánigo. Atraviesa Jaca, Villanúa, Canfranc, y ya en Francia Urdos, Bedous, el mítico puerto de Le Marieblanc (a la mitad del recorrido, en el km 103 de carrera) para regresar de nuevo hacia España pasando por Laruns, Artouste y el puerto de Portalet para atravesar a continuación, y como cada año, el valle de Tena, recorriendo Formigal-Panticosa (km 154 de carrera), el embalse de Lanuza y Biescas y continuar hacia la meta de Sabiñánigo, donde está previsto que empiecen a llegar corredores a partir de las 13.00 horas.
La carrera arranca a las 7.30 horas. A partir de las 8.00 horas se cortará el acceso de vehículos al puerto de Portalet, así que si quieres animar a los ciclistas en el punto más alto deberás dejar tu coche en el aparcamiento de Formigal. Ya sabes que este es un gran evento para todos los pueblos de la zona y, como ocurre cada año, ¡se espera una masiva afluencia de visitantes!
La marcha cicloturista Quebrantahuesos (QH Gran Fondo) –a la que se suma la Treparriscos, de medio fondo y 85 km de recorrido que se celebra conjuntamente- está organizada por la Peña Ciclista Edelweiss. Este año, con motivo del 25 aniversario de la prueba se ha editado un libro, 25 Quebrantahuesos. Mantener viva una ilusión. Un éxito de todos,con entrevistas a participantes, organizadores, colaboradores… en el que se cuentan todo tipo de curiosidades y se pueden ver fotografías de estos 25 años de Quebrantahuesos. Además, se ha organizado una exposición conmemorativa en Sabiñánigo, en Pirenarium, que estará abierta hasta el 17 de mayo, además de la actividad ‘Con mucho gusto’, que permitirá disfrutar durante todo el fin de semana de la Quebrantahuesos, de tapas y menús degustación de la gastronomía de la zona, además de show-cookings.
Y en septiembre… otra competición ciclista en el valle de Tena
Además del gran evento de este fin de semana, el 20 de septiembre se celebrará en Biescas la IV Edición de la Quebrantahuesos MTB, o, lo que es lo mismo, el Campeonato de España de Mountain Bike (QH MTB), que también organiza la Peña Ciclista Edelweiss. La preuba ya se celebró allí el año pasado –con más de 2.000 participantes-, aunque este año tendrá un nuevo recorrido por rutas balizadas del Alto Gállego. ¿A qué esperas para subirte a la bici o animar a los corredores?
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Un auténtico esquiador siempre está pensando en nieve, tanto en invierno como en verano. Y no les basta con disfrutar del esquí solo durante la temporada de invierno, siempre echa de menos la nieve, y busca dónde encontrarla o con qué actividades sustituirla. Eso es lo que les pasa a los chavales que integran los distintos clubes de esquí: quieren competir y entrenar tanto en verano, como en invierno, ya sea en el Pirineo, en los Alpes, en Xanadú o con patines en línea a modo de esquís veraniegos.
“El club tiene actividad todo el año, en verano hay competiciones de patines en línea, hay sesiones de entrenamiento y actividad física todo el año, tenemos concentraciones, dos o tres salidas a un glaciar de los Alpes cada año, en primavera y en otoño, y también viajes a Xanadú”, explica Pedro Urieta, presidente del Formigal Esquí Club.
En el club hay desde niños de 4 años hasta veteranos de más de 70. Lo mismo ocurre en otros clubes, como el Esquí Club Cerler Aneto cuyos orígenes se remontan a 1971, coincidiendo con la inauguración de la estación de esquí, y que organiza cada año el Trofeo Pitarroy, considerado como el Campeonato de España para alevines; o el Panticosa Esquí Club que lleva más de cuatro décadas en marcha y que preside Abelardo Belío. En opinión de Belío, los clubes son la mejor forma de fomentar el deporte y asegura que en España “tenemos muy buena cantera” aunque reclama más ayudas de la administración “para que los chavales puedan dar el salto a centros de tecnificación o llegar al equipo nacional”.
La pretemporada de esquí empieza en mayo, en cuanto las estaciones echan el cierre, y se prolonga hasta finales noviembre, cuando las estaciones ya están a punto de inaugurar la nueva temporada. “La actividad depende de la edad de los chavales, con los más pequeños las actividades de agilidad y coordinación se organizan como un juego, a partir de los 12 años ya se empieza a trabajar más con cargas, con más peso, para trabajar el músculo; y a partir de los 14 o 15 años tenemos también un plan de preparación más intenso para los que quieren ir al equipo nacional. Hay sesiones de gimnasio, actividades al aire libre, excursiones, competiciones y mucha diversión y convivencia en grupo. Es una actividad muy enriquecedora para ellos, y también para los entrenadores, que disfrutamos mucho de las competiciones y de los viajes”, asegura Urieta.
Te invitamos a ver un vídeo de los entrenamientos de patinaje alpino
Todo el trabajo que llevan a cabo los distintos clubes, tanto en materia de entrenamientos como de competición, está alineado con las directrices de la Federación Aragonesa de Deportes de Invierno (FADI)http://www.fadiaragon.com/ y encaminado a la preparación de los jóvenes, tanto si se toman el esquí como una mera diversión, como si quieren participar en los planes de esquí-estudio que se desarrollan en Jaca y en Benasque –combinan entrenamiento y estudio durante todo el curso escolar-, en los centros de tecnificación –hay tres en España, en Jaca y en el valle de Arán, además de en Sierra Nevada- y en su posible ingreso en el equipo nacional de esquí.
Ya sabes, si eres de los que echa de menos la nieve cuando no la tiene cerca, si no te basta con disfrutar del esquí solo durante la temporada de invierno, o si quieres iniciar a tus hijos en el mundo del esquí desde pequeños y entrenar todo el año, los clubes de esquí te van a recibir con los brazos abiertos. ¡También en verano!
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Las mismas montañas que nos ofrecen su nieve cada invierno, y nos hacen disfrutar del deporte del esquí y del snowboard, también guardan su propia historia. Una historia que en algún momento ha recogido la existencia de personas, especialmente mujeres, que por sus conocimientos o peculiaridades fueron marginadas e incluso asesinadas en el pasado. A partir de ciertos documentos se ha demostrado la existencia de la brujería en nuestros queridos pirineos y sobre todo en el valle de Tena.
Una parte de nuestro pasado que hoy en día pueblos de este valle quieren recordar para que su existencia y su sufrimiento no queden en el olvido, como es el caso de Sallent de Gállego, que este mismo fin de semana celebra la IV Feria de Brujas, mitos y leyendas del Valle de Tena. Tres días en los que el pueblo tensino que ha visto crecer la estación de Aramón Formigal-Panticosa revive esa oscura parte de su historia.
“Los hechos que ocurrieron en el valle de Tena han pasado a formar parte de la historia de la brujería en Europa”, explica el historiador Ángel Gari. “Han alcanzado una dimensión internacional, y son para Aragón como las cuevas de Zugarramurdi lo son para Navarra”. De hecho, las primeras acusaciones de brujería en 1432 fueron en pueblos como El Pueyo o Sallent, y los primeros y últimos “desaforamientos” (supresión de los derechos forales que les correspondía para poderles juzgar de forma más rápida) tuvieron lugar en el valle de Tena.
Muchos de estos hechos se recogen en el libro de Prames “la Ruta de las brujas del Alto Gállego”.
En él se relatan casos como el de 1574, cuando María Sánchez, vecina de Sallent de Gállego, fue acusada de ser “la jefa de las brujas” por lo que tuvo que huir a Zaragoza.

En este mismo libro, Manuel Gómez de Valenzuela explica la existencia de Claverina de Lacambra, que fue expulsada de Sallent y huyó a Lanuza acusada de brujería. También en Sallent se cuenta que Juan Martón compareció ante la justicia denunciando que habían matado a su mujer por bruja, a pesar de estar embarazada. El juez le respondió que “no había delinquido” porque había actuado según el “estatuto desaforado”.
Como ellas, existen multitud de casos de mujeres acusadas de brujería que fueron asesinadas o condenadas al destierro, constituyendo “una de las épocas más sombrías del Alto Gállego”, explica Gómez de Valenzuela.
Como curiosidad contaros que en las persecuciones de las brujas de esta zona actuaban “tres justicias”. La ordinaria, la Inquisición, y la justicia Episcopal. Y curiosamente, fue la primera la que juzgó muchas más brujas y con sentencias más duras (la Inquisición sólo actuó contra cinco acusados y con penas muy leves).
El historiador Ángel Gari ha querido aprovechar esta parte de la historia tensina para dar a conocer el valle de Tena desde otro punto de vista. Así, ha realizado una ruta donde se incluyen los hechos históricos relacionados con la brujería en el valle de Tena así como los puntos más importantes vinculados a la tradición oral.![]()
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La ruta comienza en Sabiñánigo, y recorre pueblos como Gavín o Acumuer o Yebra de Basa, vinculada al Santo Grial y donde cada 25 de julio se celebra la fiesta de Santa Orosia a la que acudían los “endomoniados” para liberarse de los espíritus malignos.
Biescas se separa del valle de Tena por el Forato os Diaples (agujero de los diablos), en la sierra de Tendeñera, y un poco más adelante, entre Piedrafita y Tramacastilla de Tena, se encuentra el bosque del Betato, donde cuenta que se reunían las brujas.
Fue precisamente en Tramacastilla donde ocurrió en entre 1637 y 1643 una de las posesiones colectivas más importantes de Europa, que afectó a 62 mujeres solo en Tramascastilla y Sandiniés y que se extendió por todos los pueblos del valle. El rey Felipe IV mandó a la Inquisición a juzgar el caso, y acusaron por brujos a Pedro de Arruebo y sus cómplices. Una vez detenidos los brujos, terminados los exorcismos y finalizada la actuación de la Inquisición la posesión colectiva se redujo quedando limitada la posesión a casos individuales.
La ruta acaba en Sallent y Formigal, también lugares de reuniones clandestinas por las brujas según recoge la tradición oral.
Y el Ayuntamiento de Sallent de Gállego, tampoco ha querido olvidar esta parte de su historia. “La feria de Sallent es una forma de unir la historia y la tradición oral con la actividad turística”.
Así, cuentacuentos, talleres, la senda del miedo, el mercado mágico y los espectáculos pirotécnicos, musicales o de teatro embrujarán de nuevo y durante unos días el valle de Tena.
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¿Quieres ver las estaciones de esquí desde el cielo? Si aún no lo has hecho, te animamos a probar el parapente para disfrutar de las mejores imágenes aéreas que puedas imaginar, a vista de pájaro. ¿Te gustaría ver el Aneto desde el aire? ¿y ver los ibones del valle de Tena desde arriba? Si quieres conocer el impresionante paisaje pirenaico desde una perspectiva diferente, ¡no lo dudes!
Imagina despegar en parapente de la cara sur del Gallinero, en Cerler, a 2.300 metros de altura, remontar el vuelo hasta alcanzar los 2.700 o, incluso, superar los 3.000, para poder disfrutar de unas espectaculares vistas de Cerler y Benasque, y, cómo no, del más alto de los picos pirenaicos, el Aneto (3.404 m) y el resto de tresmiles de la zona, para terminar aterrizando suavemente en Castejón de Sos. Puedes hacerlo con los expertos instructores de vuelo de 2.300 Parapente (la empresa toma el nombre de la altitud del despegue). Sólo tienes que dejarte llevar. “Es alucinante ver esto, es uno de los diez mejores lugares del mundo para volar, las vistas son impresionantes, el Aneto, el Turbón, Monte Perdido… y, aunque mucha gente cree que esto es muy adrenalínico, es una actividad tranquila, y superplacentera, vas cómodamente sentado, como en el sofá de tu casa”, explica el responsable de la empresa, Fernando del Río, un argentino que llegó al valle de Benasque atraído por esta actividad, y que lleva ya 15 años trabajando en el servicio de atención al cliente de la estación de Cerler.
Fernando asegura que el valle de Benasque reúne las condiciones ideales para volar: “Se dan un montón de condiciones, no solo la belleza del paisaje y la profusión de tresmiles, también los amplios espacios en suave pendiente para el despegue y el aterrizaje, las condiciones meteorológicas, el viento adecuado… que permiten volar casi todos los días del verano, desde junio hasta finales de septiembre, y durante todo el día”. ¿Y en invierno? También se puede probar esta actividad, aunque el despegue se suele hacer desde El rincón del Cielo, en la estación de Cerler, ya que el acceso a la cara sur del Gallinero es muy complicado cuando hay nieve.
El vuelo dura entre 35 y 30 minutos y cuesta 80 euros (más 20 si quieres que te trasladen hasta el punto de despegue). Debes ir equipado con botas de montaña –mejor que zapatillas deportivas, para asegurarte que tus tobillos están bien protegidos al aterrizar- y muchas ganas de divertirte, del resto se ocupa el piloto del parapente, que te irá explicando todo lo que quieras saber sobre los picos, valles, pueblos, ibones… que vayáis sobrevolando. ¡Buen vuelo!
Si estás en el valle de Tena o piensas ir allí este verano puedes hacer un vuelo en parapente biplaza –guiado por un instructor de vuelo de la empresa Tena Park -, con salida desde la zona donde te deja la telecabina de Panticosa y disfrutar del espectacular paisaje, con todo el entorno de Formigal-Panticosa a tus pies.
Podrás disfrutar desde arriba de una vista de Panticosa como no lo has visto nunca, pero también de Formigal, Sallent, El Pueyo de Jaca, Sandiniés, el paso fronterizo de Portalet,verdes praderas, ibones cristalinos, que te parecerán pequeños desde arriba, y grandes picos como Anayet o el Midi d’Osseau, ya en territorio francés, que verás desde una perspectiva única. Disfruta de las vistas y relájate ¡No te arrepentirás! El precio del vuelo es de 95 euros, e incluye la subida en la telecabina para llegar a la zona de despegue.
Sin embargo, a veces no es necesario despegarse mucho del suelo para obtener una perspectiva diferente de los paisajes y los pueblos pirenaicos. Lo demuestran las fotografías esféricas (360º) que hace Woow 360! Huesca, que te permiten hacer una visita virtual de distintos lugares, desde el pueblo de Tramacastilla de Tena hasta lugares naturales como el ibón de Sabocos o la Punta de la Bandera, en los alrededores de Panticosa. Y por supuesto, lugares tan emblemáticos de Aramón Cerler como es el Pico de Gallinero. ¡Una buena forma de conocer estos lugares desde cualquier perspectiva imaginable sin moverte del sofá!
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¿Quieres conocer dos preciosos ibones en la zona de Cerler? Hoy te proponemos dos excursiones, ideales para hacer en familia, que te descubrirán sendos paisajes con mucho encanto del valle de Benasque. Se trata del ibón de Basibé (en la foto principal), ubicado en lo alrededores de la estación de Cerler; y el ibonet de Batisielles (llamado así por su pequeño tamaño), un poco más lejos de allli, en el magnífico entorno del Parque Natural Posets-Maladeta, al norte de Benasque.
Para llegar hasta el ibón de Basibé partimos del Llano del Ampriu, en la estación de Cerler, y tomamos un sendero, que transcurre paralelo al telesilla de Basibé y que nos llevará hasta la zona más oriental de la estación, hasta alcanzar el collado de Basibé (2.380 m). Una vez allí, puedes mirar atrás para ver la estación a tus pies, puedes disfrutar desde una perspectiva diferente del pico Cerler, y, cómo no, de la vista del ibón, que se presentará ante tus ojos, unos pocos metros más abajo. La panorámica del ibón del ibón y del verde valle que lo circunda (Castanesa) no te dejará indiferente, tanto si vas en estas fechas y encuentras todavía algunos neveros, como si lo haces en pleno verano y lo encuentras todo de un intenso verde como en la foto.
Es una ruta de dificultad media, apta para ir con niños e ideal para hacer en familia. En total, hay que superar un desnivel de alrededor de 450 metros. A lo largo del camino es fácil encontrar marmotas, que en esa época del año están muy activas tras su letargo invernal –las reconocerás rápidamente por su característico silbido-, y probablemente veas caballos junto al ibón, suelen acudir allí a beber. Una vez en el ibón, disfruta de las vistas, de la paz y el silencio del entorno y de los picos pirenaicos
El otro ibón que te invitamos a conocer es el ibonet de Batisielles (llamado así por su pequeño tamaño). A este lugar, considerado como “el mejor rincón de Aragón” por la Guía Repsol se accede desde el aparcamiento del valle de Estós (tomando un desvío, perfectamente indicado, a 3,5 km al norte de Benasque por la A-139)
El ibonet es, precisamente por su pequeño tamaño, uno de esos parajes con encanto especial. Está rodeado de verdes praderas, altas cumbres y amplios bosques de abeto y pino negro, que se reflejan en sus aguas. No dejes de rodearlo, para ver las distintas perspectivas del entorno y los distintos reflejos en el agua.
Fácil y bien señalizada
Es una ruta fácil y bien señalizada, que puedes hacer con niños y mayores en alrededor de dos horas. Debes salvar un desnivel de unos 550 metros, hasta alcanzar la cota 1.870 m donde se encuentra el ibonet. El tramo inicial del camino transcurre por el bosque hasta enlazar con la pista que lleva al refugio de Estós (GR-11, marcada con una lína roja y otra blanca) en paralelo al río Estós.
Después continuamos ascendiendo siguiendo las indicaciones hacia la cabaña de Santa Ana, la fuente de Coronas y el valle de Batisielles. El tramo final es más duro, con una fuerte pendiente en zigzag, hasta la pradera de Batisielles. Allí podrás admirar este prodigio de la naturaleza, el ibonet con sus aguas cristalinas, los meandros que forma el río Batisielles, el bosque de pino negro que lo circunda y, cómo no, los picos que rodean la pradera: las Tucas d’Ixela y las Agullas de Perramó, entre otros.
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Seguro que más de uno estáis disfrutando en estos días de preciosos paseos por los valles de Tena y Benasque, y por la sierra de Gúdar-Javalambre. Aunque ya no podemos disfrutar de la nieve, sí podemos hacerlo de las bellas flores silvestres que encontramos en nuestro camino y que muchos quizás no conocéis. Desde aquí queremos ayudaros a ponerles nombre. Y por qué no, a saber un poco más sobre ellas, ¿las reconocéis?
Empezamos por la reina de las reinas. O lo que es lo mismo el “zapatito de la dama”. La razón de su nombre es obvia, debido a la forma de zueco que tiene su flor. Y la hemos calificado como “la reina” por la delicada situación en la que se encuentra. Sólo quedan un pocos ejemplares en España de esta bella y delicada orquídea, pero tenemos la suerte de tener la colonia más grande en el valle de Tena, entre los sectores de Formigal y Panticosa. Florece en junio, y desde el Gobierno de Aragón se decidió hace años cuidarla con mimo. Así lo hacen los compañeros del Colectivo Foratata, que desde que florece y hasta que muere, a principios de julio, la cuidan día y noche para que nadie pueda hacerle ningún daño. Si queréis visitarla, ellos os acompañarán al lugar donde se encuentra, pero con cuidado de no dañarla.
Aunque estas orquídeas son realmente especiales, no son las únicas que nos podemos encontrar en nuestras estaciones. En estos días de mayo, pequeñas orquídeas de colores rosas y amarillos salpican las praderas y las zonas de alta montaña. Son las “Dactylorhiza sambucina”, ¿de qué color os gusta más?
“Arenaria Montana” es otra pequeña flor que veréis en vuestras excursiones. Aunque en esta fotografía sólo hay una de ellas, estas pequeñas flores blancas aparecen en grupos, y casi siempre en los bosques. Quizá algunos las podáis confundir con “Anemone hepática”, aunque ésta también existe en color violeta. Por cierto, una curiosidad: esta flor recibe el nombre de «hepática» por la forma de hígado de sus pétalos y porque dicen que ayuda a sanar las enfermedades de este órgano.

Y la tercera pequeña flor blanca que también podréis empezar a encontrar en estos días es la “Fragaria vesca”, aunque os sonará más el nombre de “fresa salvaje o silvestre”. Sí, esas pequeñas fresas que os alegran el paseo por nuestros bosques con su intenso sabor, muy diferente, según muchas opiniones, al fresón que estamos acostumbrados a comer normalmente. Así que recordad dónde habéis visto la flor, y ¡volved a buscar la fresa en unas semanas!
Ahora les toca el turno a las gencianas. En primer lugar os presentamos a la “Genciana Acaulis”. Esta pequeña trompeta de azul intenso crece en los bosques, sobre todo de los Pirineos y de los Alpes. Y por ello es la flor elegida por Austria para ilustrar su moneda de un céntimo, símbolo del papel que tiene este país para respetar la naturaleza.
La segunda genciana es la “Verna”, o gitanilla menuda, que crece sobre todo en los valles de Tena y Benasque. Comparte el azul intenso de su compañera genciana y también vive a gran altitud.


Y en un tono más violáceo se encuentra la “viola canina” o “violeta de perro”, un delicada flor que podría tener propiedades “expectorantes”, es decir, podría ayudar a aliviar la tos.
Terminamos este repaso a algunas de las flores de nuestras estaciones con el “narciso”, una flor “de leyenda”. Y es que dicen que debe su nombre a Narciso, un apuesto joven que se enamoró de sí mismo cuando vio su reflejo en el agua. Fueron de las primeras que aparecieron en nuestros prados cuando la nieve desapareció y son también las primeras en desaparecer. Y la verdad es que la belleza de estas flores es indiscutible. Juzgadlo vosotros mismos.
¿Te acordarás de todas cuando pasees por nuestras estaciones?
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¿Os habéis preguntado de qué puede trabajar un monitor de esquí durante el verano? Carmen e Íñigo son un ejemplo de que se puede “vivir del agua” todo el año. En invierno en forma de nieve, dando clases de esquí en Aramón Formigal-Panticosa, y en verano en su estado más líquido, en el embarcadero Suscalar de Lanuza. Aquí os compartimos su historia…
“Soy sallentina, montañesa y montañera”. Así se describe Carmen Pérez, profesora en la Escuela Española de Esquí de Formigal. Carmen se puso los esquís por primera vez en Candanchú, donde su padre era profesor, ya que Formigal todavía no existía. Pero una vez abrieron la estación tensina, su padre pudo ejercer esta profesión en su pueblo natal, Sallent de Gállego, y Carmen y su hermana completaron su aprendizaje en las montañas que las habían visto nacer.
“Unas navidades, los profesores de la escuela me comentaron que necesitaban monitores, y me pidieron que les ayudara a dar clases. Yo sólo tenía 14 años, y recuerdo los nervios que pasé”, dice Carmen. “Me marcaban las pautas, y para mí era un juego… Por aquel entonces todavía no era la satisfacción que siento ahora cuando doy clases”, añade. A los 18 años se empezó a formar a nivel nacional, y desde entonces, cada invierno de su vida lo ha dedicado a enseñar lo que más le gusta: esquiar.
Carmen conoció a Íñigo Ligüeri, su marido, precisamente en Formigal. Íñigo provenía de San Sebastián, donde tenía un negocio de hostelería, y llegó al valle de Tena por una casualidad. “Vine un fin de semana para visitar a unos amigos, y me ofrecieron llevar el bar que ellos regentaban en Formigal. No me lo pensé. La primera impresión cuando llegué al valle de Tena fue muy agradable. A nivel de paisajes, oportunidades y la posibilidad de conocer gente diferente gracias al turismo que genera la estación”, comenta Ligüeri.
Íñigo ya esquiaba gracias al Club de Tenis de San Sebastián, por lo que quedarse en Formigal no le resultó nada difícil. Después de casarse con Carmen y tener dos hijos, decidió cambiar la hostelería por el esquí. “Carmen y su familia, saga de esquiadores, me influyeron mucho. Y para mí era continuar con el trato con el público pero de una forma diferente, mucho más agradecida”.
Pero, ¿y de qué trabajar en verano? Pues fue el pantano de Lanuza el que les dio la respuesta. “El embarcadero nace por Íñigo”, dice Carmen. “Él venía de la playa y veía que este lugar tenía muchas posibilidades”. “Ahora podemos vivir del agua todo el año, en invierno en forma de nieve, y en verano, de esa misma nieve convertida en agua”, explica. “Aprovechamos la nieve que se transforma en agua”, añade.
El embarcadero Suscalar es un lugar mágico. Está situado entre Sallent de Gállego y el pueblo de Lanuza, y en él se pueden realizar todo tipo de actividades acuáticas, desde paddle surf hasta hidropedales. “Piraguas individuales y dobles, canoas canadienses, windsurf o vela ligera… aquí te damos los consejos y nociones básicas para que puedas disfrutar de este pantano con seguridad”, explica Ligüeri, que también tiene los títulos de “monitor de salvamento” y “auxiliar técnico de salvamento acuático”.
“Es mi mini Zurriola”, explica, refiriéndose a la playa de Gros, de donde él proviene. “Tengo el gusto de poder trabajar todo el año en lo que me gusta y vivir donde me gusta”, añade. “Continúo con la actividad deportiva también en verano y por supuesto sigo con el trato con la gente”.
Carmen asegura que la estación de Aramón Formigal-Panticosa es “su vida”, porque ha supuesto que “toda mi familia y las generaciones que vienen podamos quedarnos y ganarnos la vida en el sitio que nos gusta”, y ahora con el embarcadero ·podemos vivir aquí todo el año”.
En el embarcadero Suscalar también se puede comer una rica paella o una carne a la brasa con unas vistas que recordarás para siempre. Si quieres más información puedes consultar su página web aquí: Embarcadero Suscalar
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Álvaro Yagüe es profesor de esquí en Cerler. Lleva allí 14 de sus 38 años. Es sevillano, pero su pasión por la montaña le trajo al Pirineo y ya no quiere moverse de aquí. Cuando termina la temporada de invierno sigue dedicado en cuerpo y alma al deporte, a todo tipo de actividades de aventura, ya que, además de profesor de esquí, Álvaro es guía de montaña. Y, desde hace un año, combina la escalada y los barrancos con la curiosa experiencia de hacer rutas con mulas porteadoras por los valles pirenaicos con Trekkingmule, una forma de caminar por el monte con todas las comodidades y sin cargar peso. Las mulas pueden cargar hasta 100 kilos de peso y, además de rutas de trekking, hacen labores de porteo al refugio de Góriz o trasladan material de espeleología.
Todo un apasionado del Pirineo…
Sí, siempre he tenido pasión por la montaña. Me vine al Pirineo para sacarme la titulación de guía de montaña. Cuando llegué al valle de Benasque, me enamoré del sitio y ya no me he movido de aquí. Descubrí que además de escalar y hacer barrancos, podía quedarme a trabajar en una estación de esquí y me empecé a preparar también para eso. He estado siempre entre Benasque y Castejón. La verdad es que no paro, soy un culo inquieto.
Acaba de terminar la temporada de nieve… ¿ya la echas de menos?
Sí, siempre echo de menos la nieve. Me da pena que termine el invierno, me tira mucho la nieve y es por lo que estoy aquí. Pero en verano me encanta salir con las mulas. Cuando no hay nieve es cierto que estoy deseando ponerme el neopreno, calzarme las botas y los pies de gato. Y cuando termina el verano estoy deseando ponerme los esquís. Es un buen cambio, siempre haces cosas diferentes.
Llevas 14 años ya de profesor en Cerler…
Sí, siempre he trabajado en Cerler, en la escuela Valle de Benás. Doy clases de esquí, snow y telemark. Empecé haciendo snowboard, luego me pasé al esquí y ahora mismo estoy muy enganchado al telemark. Es un mundo aún por descubrir, hubo un boom hace unos años y ahora parece que se ha calmado un poco. Terminas más cansado, requiere más esfuerzo físico y te tiene que gustar.
¿Es más complicado enseñar a niños o a adultos?
Lo que me gusta es enseñar desde cero, tanto a niños como a adultos, porque puedes ver cómo aprenden muy rápido. Cuando llega gente que ya sabe esquiar un poco y tienen algunos vicios también es interesante, pero resulta algo más complicado y tardas más en ver la evolución.
¿Cómo surgió la idea de hacer trekking con mulas?
Surgió con mi compañero Alberto Iglesias, con el que practico escalada, esquí y otras actividades. Se nos ocurrió trasladar al Pirineo el porteo de mulas que hemos visto en otros sitios del mundo, en Marruecos, en Nepal… y recuperar una tradición que había en el Pirineo y que se estaba perdiendo. Es el trekking ideal, caminar sin peso, que los animales lleven toda la carga y puedas ir a la montaña a caminar cómodo.
¿Dan más trabajo los alumnos de la escuela de esquí o las mulas?
Creo que dan más trabajo los alumnos (risas). Aunque el día a día de las mulas es entretenido, hay que ir a verlas, darles de comer, mimarlas un poco… pero son animales muy agradecidos.
Y ahora llegan nuevas mulas…
Sí, teníamos dos mulas, Paloma (de color blanco) y Peregrina (marrón), pero ha aumentado la familia, estamos a punto de ir a recoger a otras dos en Sevilla. Así que este verano vamos a tener cuatro mulas.
¿Qué ruta del Pirineo recomiendas hacer?
Hay una ruta muy bonita, fácil y muy cómoda, que va desde Saravillo hasta el Turbón. Se puede considerar como media montaña, ya que puedes acceder a varios picos, como el pico del Mediodía o el de Cotiella. Es una ruta que se puede hacer en cuatro o cinco días, con trayectos cómodas y que nos pide mucha gente, haciendo una noche en la Basa de la Mora y terminando en el balneario del Turbón.
¿Y una ruta más corta?
Se puede ir a pasar una noche a la Basa de la Mora, y al día siguiente bajar hasta el pueblo de Barbaruens. Hacemos rutas de todo tipo, de cinco o seis días, de dos, de tres, y no solo de alta montaña, también de de media montaña y baja montaña, rutas micológicas, birdwatching (observación de aves)… En todas nuestras rutas hay un guía, un biólogo y un cocinero, lo que garantiza que hay un buen menú, con productos aragoneses y de montaña de primera calidad. Puedes comerte un chuletón y una fondue de queso, por ejemplo. Llevamos todo lo que la gente pueda echar de menos allí arriba.
Y también combinando mulas y barrancos…
Hay una zona del Prepirineo, Guara, en la que estamos preparando nuevas rutas de trekking, combinando con visitas a pueblos abandonados y actividades de barrancos. Recorriendo por ejemplo el río Alcanadre entero, con sus cuatro barrancos. Es una experiencia que se puede disfrutar no solo en verano, también en otoño y primavera
Hay una ruta muy buena también, que va de Benasque a Luchón, en Francia. La llamamos la ruta de los contrabandistas en homenaje a los que pasaban por La Glera, el Portillón de Benás y el puerto de la Picada. La ruta termina en el balneario de Luchón. Son 3 o 4 días de ruta, pero sólo se puede hacer a finales de verano –en agosto o septiembre- porque en el puerto de la Picada suele durar la nieve hasta entonces.
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¿Sabías que el ternasco de Aragón fue la primera carne fresca reconocida con una Denominación específica? Desde entonces, en 1989, quedó constancia oficial de lo que ya era un secreto a voces en Aragón: el ternasco es la mejor carne de cordero, de razas ovinas seleccionadas criadas con leche materna y una cuidada selección de cereales, en unas condiciones geoclimáticas idóneas y respetando una tradición rural centenaria.
El ternasco es uno de los alimentos más típicos de Aragón, además de uno de los más conocidos y sabrosos. Sin embargo, aquellas zonas donde se ubican las estaciones de esquí del Grupo Aramón tienen su propia gastronomía, unos productos que debes probar en tus visitas a los valles pirenaicos y a la sierra de Teruel. Hay mucho donde elegir, prepárate para un viaje por los mejores sabores. ¡Te chuparás los dedos!
En el valle de Benasque, por ejemplo, hay mucho más que cordero. Aquí puedes degustar las carnes de caza, como el conejo, el corzo o la perdiz, y por supuesto la conocida longaniza de Graus, una delicatesen que nunca debe faltar en tu maleta de vuelta como el mejor suvenir.
Y por supuesto, para las noches frías de montaña, lo mejor para calentar el cuerpo es tomar una buena “sopa benasquesa” (huesos de ternera, carne magra, hortalizas y pan) o el “recau” (plato hecho con sebo de cerdo y de vaca, patatas, judías verdes y col, entre otros ingredientes). Toda la información sobre la gastronomía de esta zona además de sus recetas la puedes encontrar en la web de la Comarca de la Ribagorza.
En el valle de Tena, donde reside la estación de Aramón Formigal-Panticosa, hay un producto estrella: el lechal tensino, que proviene de una raza autóctona de esta zona como es la “churra tensina”. Un cordero muy joven, especialmente bueno asado en el horno, y que no te defraudará. Todo lo que queráis saber sobre la cría y la historia de esta raza la podréis encontrar en estos enlaces: Churra tensina y lechal tensino.
Las carnes a la brasa, (en especial la de ternera de raza parda pirenaica, criada en los pastos de estas montañas), las migas de pastor, patatas encebolladas, patés o conservas caseras son otros de los muchos productos que debes probar en tu visita al valle de Tena.
Y no puedes pasar por la sierra de Teruel, sin probar su exquisita trufa negra. El municipio de Sarrión, en la comarca de Gúdar-Javalambre -a 37 km de Javalambre y a 57 de Valdelinares- está considerado como la capital española de la trufa, donde se celebra una feria internacional y concursos de perros truferos. En los restaurantes de la zona puedes probar exquisitas recetas elaboradas con trufa, desde carnes de caza a ensaladas y todo tipo de guisos.
¿Y qué decir del jamón de Teruel?Su exquisito sabor lo dice todo. Este sabroso manjar que se deshace en la boca fue el primer jamón que recibió el título de denominación de origen en España, en 1984. Lo encontrarás en cualquier restaurante, bar o mesón por donde vayas.
¿Ya tienes claro tu menú? En tu próximo viaje a los valles pirenaicos o a la comarca de Gúdar-Javalambre ¡te chuparás los dedos!



